viernes, 9 de diciembre de 2011

¿JUSTICIA A MEDIDA?



Todos coincidimos en que la justicia en España es lenta. La mayoría piensa que no siempre es acertada aunque la reclama con esperanza. Otros, supongo que una minoría, seguimos estando de acuerdo con aquella frase lapidaria de Pedro Pacheco que la justicia en España es un cachondeo y en fin, como en todo, hay opiniones para todos los gustos y casi siempre cada cual pinta la historia según le ha ido a el.

Pero a mi me llama la atención poderosamente no solo ya la injusticia de la justicia, sino la impunidad con la que algunos denuncian, montan escándalos mediáticos, forman un circo alrededor de esa reclamación a veces  ilegítima y total, para que al cabo del tiempo, cuando se pronuncian los tribunales y el denunciado sale indemne, le queda para toda la vida una señal marcada a fuego que incluso se sigue cuestionando su inocencia…Es la leche…

Resulta facilísimo denunciar a alguien y luego aprovechando esa lentitud de la justicia, jugar a eso de “difama que algo queda”, porque a ver quién repone luego el daño moral que se le ha hecho al inocente. En La Línea en los últimos años tenemos ejemplos a miles. Recuerdo cuando anunciaban Samuel Fernández y sus marionetas radiofónicas - Guillermo Pérez, Andrés Martín, Andrés Martínez, Carrión, etc, - que las cárceles iban a quedarse pequeñas después de tantos como íbamos a pisarla por nuestra gestión municipal. Nadie ha ido a la cárcel, obviamente. Y la pregunta es: ¿No ha ido nadie porque la justicia ha sido injusta?¿Todos los culpables éramos inocentes?...

De aquellas irregularidades –las que lo fuesen- hubo sentencias firmes de inhabilitación. Pues que se cumplan, pero ¿y los que se vieron sentados en el banquillo por mor de ser denunciados injustamente?¿Qué pasa con eso?...vez- callar bocas de listos y enterados que se han jactadoe las multas va a quedar sobreseido.o son men, montan esceougar de la

Nuca olvidaré que un día llegó mi hija del colegio, con solo ocho añitos que tenía por entonces, con un ejemplar de un periódico que sacaban llamado “La Línea Magazine”. Sus propietarios, Antonio García y Jesús de Luna, con el único afán de hacerme daño no tuvieron el menor escrúpulo en utilizar cualquier arma con tal de hacerme pasar la vergüenza de tener que justificarme ante mi hija que aquello era falso. Toda la cuestión era que sacaban una foto mía en portada, a todo color, y con un dañino titular que rezaba “Bajo sospecha”. Dentro, un artículo lleno de crueldad, de mentiras, de injurias…Me cuestioné denunciarles, pero qué iba a sacar de aquello. Remover más la mierda y al final ganar un juicio al cabo de los años para que ambos se declarasen insolventes. Dicen que en el pecado va la penitencia y trascurrido el tiempo, cuando se es un juntaletras de pueblo y no se tiene credibilidad pasa lo que pasa. Pero el daño me lo hicieron.

Ahora, nuevamente tenemos titulares que apuntan a que el caso de las multas va a quedar sobreseído…Nuevamente David Iria en portada de los periódicos aunque en esta ocasión sea para –otra vez- callar bocas de listos y enterados que se han jactado de pregonar su culpabilidad.

Lo curioso es que ahora y siempre desde el más cobarde anonimato se leen comentarios en la prensa digital que ponen en tela de juicio los juicios y consideran injusta a la justicia. ¿En que quedamos?. Hay justicia solo cuando condenan a quien nosotros queremos que condenen, pero si el tribunal lo considera inocente es que hay alguna mano por detrás moviendo los hilos…

Se puede ser inculto, se puede ser cortito de mente, se puede ser mala gente, se puede tirar la piedra y esconder la mano, se puede hacer caso al golfo de la radio, se puede ser de izquierdas o de derechas o de nada, pero lo que no acabo de entender es que se sea tan soberanamente gilipollas.