jueves, 25 de agosto de 2011

EL DEDO DE MOU


Cada día me repugna más el F.C. Barcelona, el barcelonismo, el catalanismo, y todo ese sentido catalanista y anti español que nos está invadiendo. Y dicho esto, ya podéis dejar de leer todos aquellos que incomprensiblemente defendéis todo esto que me provoca el vomito. Más incomprensible siendo andaluces.
Y ya para el resto de lectores, tengo que confesar que el gesto de Mourinho de meter un dedo en el ojo al tipo ese, no es mínimamente aceptable. Ni es aceptable la entrada de Marcelo a Fábregas, ni tantas otras de Pepe, ni las Sergio Ramos, etc…Esos no son gestos deportivos, ni favorecen la grandeza del fútbol, ni desde luego generan afición sobre todo en los niños que comprueban como los llamados a ser sus ídolos, no son más que unos fanáticos, agresivos y casi terroristas que no parecen aceptar su inferioridad en el campo y su impotencia ante las derrotas. Pero si esto quedase ahí, poco habría que comentar, más allá de avergonzarnos de estas actitudes. Pero no es así. O al menos, no es así, sin más…Tiene su historia y hay que contarla y reconocerla si se quiere ser un mínimo de objetivo.
El Madrid es un equipo acostumbrado a ganar títulos. Año tras año ha gozado de una supremacía que la cantan sus vitrinas y no yo por mis simpatías al club merengue que ha paseado a ESPAÑA por todo el mundo. Hace muy poquitos años, muy poquitos, el Barcelona se pegó cinco años seguidos sin ganar siquiera la raquítica copa de Cataluña, situación que supuso bastante cachondeo para nosotros y una catástrofe en su afición, que por cierto, no era tan grande como ahora, que parece estar de moda sumarse a esa campaña orquestada desde las políticas independentistas catalanas.
Y tal vez sea bueno empezar desde el principio. Este es el principio. El hartazgo de que sea siempre el mejor el Real Madrid y haya que combatir eso como sea. Insisto, como sea, de la manera que sea, y sea como sea. Todo vale para esta gente con tal de conseguir el objetivo.
El F.C. Barcelona, tras esos años de fracaso lamentable, se dedicó a trabajar muy bien la cantera y en poco tiempo consiguió hacer un equipo engrasado, compenetrado, que hace futbol con brillantez o al menos, que da excelentes resultados. Una maquinaria que aunque demasiado dependiente de un solo jugador, Messi, juega como quiere, toca el balón con solvencia en el centro del campo y enchufa un gol apenas tenga la mínima oportunidad de llegar al marco contrario. Cuando se está en racha, como es el caso, entra todo. Todos los rebotes le llegan a sus jugadores, hacen goles inconcebibles y en fin, todo sale bien. Pero esto podía ser simplemente un ciclo. Lo tuvo el Madrid con su quinta del Buitre y ahora le toca al Barcelona. Eso sería normal. Lo que no es normal es que paralelamente a esto, se trabaje de manera “mafiosa” para que por nada del mundo se escape el triunfo. Para eso están los despachos. El deleznable Villarato, hace que los arbitrajes sean en ocasiones de un descaro impropio en un equipo que no debiera recurrir a eso para ganar. No lo necesita. Y tampoco necesitaba montar ese pollo por pánico a un entrenador que les dijo “no” cuando intentaron ficharle. Entonces José Mourihno era un fenómeno muy querido, pero cuando prefirió irse al Madrid había que matarlo de cualquier forma y manera. Y llegó el momento de meter el dedo. Si, el momento de meter el dedo pero en la llaga. Donde verdaderamente duele. Comenzó con un 5 a 0 porque el entrenador luso cometió el error de querer jugarle al Barcelona de tu a tu y no son momentos para eso. Es claramente superior en ese sistema. Pero en el momento en que el portugués descubre las cartas del contrario y le pone a Pepe en el centro del campo y le desmorona el “infalible” juego catalán, llegó la guerra. Si se observan videos y se guardan recortes de prensa –no solo la sesgada, interesada y sectaria prensa catalana- podrá verse como desde ese momento empiezan las tarjetas rojas inflexibles siempre del mismo lado para que el Madrid no acabe nunca con once en el campo. Se observarán los teatros de los jugadores barcelonistas provocando a la grada de manera injustificable; se podrá comprobar cómo hay entradas de cárcel por parte de los azulgrana que no son siquiera merecedoras de la amarilla según el trencilla “elegido” y podrá verse claramente como insultan al banquillo, como hacen gestos de desprecio y burlones con las manos, como provocan constantemente y para bochorno general de la gente decente que ama el deporte, los jugadores del Barcelona ofenden de forma repugnantemente racista a los jugadores de color del Real Madrid. El que ni quiera, si sepa, ni pueda ver esto, tiene dos problemas. Uno es de visión pura y dura y eso se arregla con gafas. La otra es mucho peor porque tiene más difícil solución. Y claro, cuando tu eres un deportista de élite, cuando estás acostumbrado a jugar limpiamente, cuando ganas con cierta facilidad y ves que se ha montado toda una campaña para arruinar tus resultados, cualquiera estalla. Y llegó el famoso dedo de Mou cuando dando la cara en rueda de prensa, sacó a relucir toda la porquería que está moviendo esto desde los despachos catalanes en connivencia con la sospechosa y desacreditada presidencia de la federación española de Futbol. Sacó también a relucir UNICEF y sonaron todas las alarmas. Hay que matarlo…¡¡Hay que matarlo!!. Es el demonio frente a un suavón –es muy sensible- entrenador del Barcelona que estoy deseando que entrene a otro equipo a ver lo que va a comerse…
Guardiola es el claro ejemplo del “cobardica” cínico que tira la piedra y esconde la mano y luego pone cara de bueno e inocentón, se va por el foro sin que nadie lo vea, y todo el mundo se cree que es muy buena gente. Pero detrás de esa imagen inofensiva hay un tipo peligrosísimo que está haciendo un tremendo daño al fútbol porque es de los que no se ven venir. Y la escuela ha hecho que su segundo, el tal Vilanova, aprenda la lección y juegue cual bravucón –es menos sensible, creo- a escupir, insultar, provocar…para verse compensado con una pérdida de papeles de Mou, al cual le dio un guantazo gigantesco y nadie habla de eso curiosamente.
Noches pasadas en el programa Punto Pelota llenito de catalanes, pusieron unas imágenes que yo no había visto y que eran verdaderamente repugnantes. Messi que parece que no ha roto un plato, Villa pisoteando la mano de Pepe, Hiniesta dando patadas por detrás, Piqué insultando a Mou, Guardiola diciéndoles “sois una puta banda”, el Pinto ese que da miedo solo verlo, loco, buscando sangre como la fiera que es…Total, el peor ejemplo de lo que debe ser el final de una contienda deportiva que con los últimos precedentes mucho me temo que tenga rápida solución, más allá de que de una vez por todas, dejaran de ayudar al Barcelona y que este gane en el campo de juego con los magníficos goles que mete y por los excelentes jugadores que tiene en su plantilla. Sin más favoritismos, sin más campañas, sin más violencia…No lo aceptarán porque se están jugando mucho más que títulos deportivos. Puyol y Núñez, Gaspar, Laporta, Rosell…Solo hay que conocer un poco sus trayectorias, sus ideales políticos, sus rechazos a España y todo lo que huela a eso…
Así están las cosas y por ello, no apruebo la actitud de Mourinho de meterle un dedo en el ojo al segundo del Barcelona por muy provocado que haya sido, pero si apruebo y aplaudo que Mou siga siendo quien meta el dedo en la llaga de una mafia que está destruyendo lo que hasta ahora era una rivalidad de dos grandes equipos…
El preguntaba en aquella célebre rueda de prensa muchas veces “¿Por qué…?...La respuesta la sabía entonces y la sabe ahora como la sabemos todos los demás, pero claro, si solo por preguntar lo acribillaron, es fácil imaginar si hace públicas las respuestas. Lo retiran definitivamente del fútbol que es lo que quieren los resentidos catalanes para seguir con su campaña de ilegítimas pretensiones.

domingo, 21 de agosto de 2011

EL PAPA EN MADRID

No pensé en pronunciarme al respecto de la visita de Benedicto XVI a Madrid. Confieso mi escepticismo en momentos en los que creo que la iglesia tiene que mojarse más de lo acostumbrado. En un principio, me decía a mi mismo si no era más razonable que el Papa fuese a Haití tras aquella catástrofe o más cerca, a Lorca tras el terremoto. No es que viniese con una maleta de dinero para solventar esas calamidades, pero al menos, ese mensaje de esperanza y todo lo que supone de ingresos para una ciudad, una visita de esta índole, me convencían más que unos días en Madrid para presidir unas jornadas de la juventud, con un elevado costo y en unas circunstancias de paro y desilusión general más que evidente.
Además de todo eso, tengo mi opinión al respecto de la figura del Papa en la iglesia de hoy y también la tengo en relación a este Papa concreto. Nada que ver para mi el anterior a este, aunque representasen lo mismo, ambos fuesen los jefes de la iglesia católica y los dos, presidentes del Estado Vaticano. El talante, el gesto, su trayectoria,…no se, algunos detalles quizá insignificantes que me hacían ver a Boitila más cercano, más real, más verdad que Ratzinger.
Pero centrándome en la visita de estos días a Madrid, me ha sorprendido todo. La afluencia de chavales llegados de todo el mundo; la valentía con la que han afrontado estas jornadas, a pesar de tantos intentos de boicot por parte de muchos colectivos de intolerantes e irrespetuosos; la permanente sonrisa de estos jóvenes que han mostrado en cuantos reportajes nos emitía la televisión y en fin, con la grandeza y categoría que han defendido sus creencias, su fe, su ilusión, su esperanza y su afán de servicio cristiano, pese a quien pese, y en unos momentos tan difíciles. Chapó.
Mi hija estaba entre ellos. No me hizo especial gracia saberla tan insignificante entre la ingente multitud de personas y tanto peligro alrededor, pero cada día, en mis conversaciones telefónicas me transmitía una positividad que paliaba por completo mi lógica preocupación y mis miedos de padre que sabe más por viejo que por diablo…
Y más me ha convencido este viaje, porque me ha hecho abrir los ojos ante tanto incompetente que se disfraza de progre, de indignado y de veedor de un futuro mejor, cuando en realidad lo que han mostrado es su verdadera cara de irrespetuoso e intolerante. Esos insultos inaceptables; esos atropellos a quienes se limitaban a rezar en la plaza, la misma plaza que antes ocupaban ellos con sus pancartas reivindicando leyendas más demagógicas que pragmáticas y más utópicas que reales. Difícilmente y gracias a esta visita Papal, van a volver a temblar los cimientos de  mis criterios, en nombre de unos personajes con los que en muchas cosas me sentía identificado como la inmensa mayoría de los ciudadanos. Yo también estoy indignado con muchas de las cosas deleznables que tiene esta sociedad corrompida. Yo también estoy indignado con la injusticia y con la corrupción política y con la falta de educación y con el desastroso reparto de la riqueza y con tantas y tantas cosas que a ninguna persona cabal, puede convencerle…Pero también estoy indignado con la falta de respeto, con la violencia, con la intolerancia, con los insultos y descalificaciones, con las contramanifestaciones como si no hubiese otro momento, ni otra ciudad donde mostrar la disconformidad. Con mi máximo respeto a la homosexualidad, me parece grotesco el día del orgullo gay, pero eso no me permite aceptar que ese mismo día y en el mismo lugar se convoque una manifestación en contra de los gays. Me parece aceptable y razonable, es más, legítimo, que quienes quieran se  manifiesten a favor de un estado laico y en contra de la visita del Papa. Una manifestación pacífica, antes o después de la visita, pero no en los mismos lugares y a las mismas horas. Ha sido repugnante ver a exaltados como han actuado ante jóvenes indefensos que solo hacían rezar…
Y finalmente, mi desprecio a la violencia también incluye mi enorme tristeza cuando veo a policías dando porrazos a manifestantes, pero lo cierto es que la ley está para cumplirla y las normas en esta sociedad, nos gusten más o nos gusten menos, están para respetarlas. Si la policía te dice que te retires de un sitio defendiendo un protocolo establecido y a ti no te parece bien, quéjate de las mil maneras que te ofrece el sistema, pero no enfrentándote y provocando una violencia que luego resultará achacar a quienes cumplen con la  ley y el orden, para de manera demagógica, llamarles fascistas.
Al final, tengo que agradecer que Benedicto XVI haya venido a España en estos días porque me ha servido para afianzarme en algunas cosas de las que empecé a tener dudas. 

domingo, 7 de agosto de 2011

LA POESÍA Y LOS POETAS

Me pasa con la poesía como con la pintura, la escultura, la música y otros artes. Tengo la impresión que  ya todo el mundo es poeta, pintor, escultor o músico, por aquello de que solo tiene que ponerse a la tarea y nadie va a venir con peros a su obra. Ya todo vale porque los métodos por los que se medían antiguamente a los artistas han pasado como tantas otras cosas a mejor vida.
Un pintor era aquel que plasmaba en un lienzo cualquier detalle, estampa, paisaje, retrato o lo que fuese y se le valoraba en función de lo bien que estuviese su acabado y por supuesto, si era lo más parecido a la realidad. Luego, surgieron quienes como no  tenían ni puñetera idea del asunto y no eran capaces de saber pintar en condiciones, se inventaron lo de la pintura abstracta y con mensajes que había que captar o eras un inculto y un ignorante en pintura. Hay verdaderas porquerías convertidas en obras de arte valiosísimas por llevar la firma de un fulano determinado. En la escultura más de lo mismo. Como no se esculpir como Dios manda, me invento una cosa extraña y la expongo para que todo aquel que no le guste sea porque no entiende de arte. Músico ya no es el que crea una partitura o la interpreta con destreza en un instrumento musical. Todo aquel que haga ruido, ya es músico…Trágate esa. Y en la poesía, me quedo pasmado con lo que hoy se entiende como poesía. Siempre entendí que un poeta era aquel que escribía versos. Pero tampoco versos de cualquier manera, sino sometido a unos cánones concretos y no valía salirse de ellos. Estaban los de arte menor que refería a los bisílabos y hasta los octosílabos; los de arte mayor referidos a los de nueve silabas y hasta los llamados alejandrinos que son de catorce sílabas; diferentes estilos y formas, clásicas, populares, dramáticas, épicas, narrativas; estaban también los tipos de versos: coplas, cuartetas, quintillas, romances, sonetos,…y luego sonantes, disonantes,…en fin, de todos los gustos y maneras. Pero hoy no. Hoy es preferible la conocida como prosa poética que es una manera de escribir bonito y darle a la literatura un toque  más delicado, por decirlo de alguna manera. No encuentro un libro de poetas contemporáneos que tengan versos que rimen. Eso es complicado y requiere una técnica, una dedicación, una habilidad, un conocimiento y total, una serie de exigencias que cuando no se saben, es preferible recurrir a escribir como sea y llamarse poeta ante una sociedad que lee esos “versos” amparados en el más puro libertinaje.
El otro día vi en televisión la presentación de un poemario de una señora que no conocía, pero que al parecer, tiene una amplia obra publicada y está reconocida como una gran poetisa. Empezó a leer algunos de sus poemas y no daba crédito a lo que oía y veía. Frases sueltas que ella llamaba versos y que no obedecían a ninguna norma establecida. Rienda suelta a su imaginación y allí paz y aquí gloria. Sin más ni más…
Hay compositores actuales que cuentan con enorme aceptación entre la gente y venden millares de discos con sus canciones. También son poetas aunque entre sus versos no haya una sola rima. Y no quiero referirme a Becquer o Espronceda como si me hubiese quedado en el tiempo. Tampoco quiero hablar de Rafael de León, o de Manuel Alejandro que aunque sean autores contemporáneos, pertenecen a otro tiempo.  Si hablo de Serrat, de Sabina, de Alberto Cortez, de compositores que escriben canciones con unos criterios y unos esquemas. Esos si que son versos que riman y que luego podrán gustarte más o menos.
Si Calderón levantara la cabeza y viera que “La vida es sueño” hoy la escribe cualquiera sin rigor en absoluto, sin rima que valga y sin método de ninguna clase, pediría voluntariamente volverse al boquete y seguir considerando que los sueños, sueños son.