miércoles, 28 de septiembre de 2011

LINENSES EN LA COPLA

No cabe duda que el fenómeno televisivo bautizado como “Se llama Copla” ha supuesto un revulsivo para un género que parecía estar en decadencia y que solo se mantenía gracias a cuatro nostálgicos y de avanzada edad. Nada de eso. Más que nunca se ha demostrado que esto no solo no es así, sino que son muchos miles los jóvenes que atienden a este estilo musical y pelean cada año por hacerse un sitio en el panorama. Asunto complicado el de la música en general, pero en especial en este género tan nuestro, tan propio y tan arraigado a nuestra historia reciente.
Pero mucho antes de Canal Sur, en La Línea hablábamos de copla con frecuencia. Es una lástima que ningún gobernante se haya enterado de la importancia que podía tener para el futuro de nuestra ciudad, hacer suyos los proyectos de la asociación presidida por Pepe Infante. Y cuando digo gobernantes me refiero a los Alcaldes, porque me consta y yo entre esos pocos, hubo quienes desde nuestra parcela de concejales nos lo tomamos muy en serio. Y sumada a esta manifiesta torpeza y escasas miras, también hemos de reconocer que algún miembro de los diferentes jurados locales, pensaban que barriendo para casa estaban acertando en la diana, sin comprender que eso es mirar un solo árbol y perderse la grandeza del bosque entero. O dicho de otra forma, “pan para hoy y hambre para mañana”. Siempre defendí que para que el concurso ganara en prestigio, había que ser todo lo objetivos e imparciales posible y no dar más cariño de la cuenta a quien sea, por el único hecho de ser linense. Al final, potenciales figuras que hemos visto después en televisión, jamás participaron en el certamen de La Línea, aún cuando el premio era nada más y nada menos que de seis mil euros. Pero al caso, podemos quedarnos en la pena de ver que un certamen que podía haberse consolidado en el tiempo, pierde fuerza y acabará desapareciendo a tenor de las circunstancias económicas y la segura falta de apoyo municipal. Primero porque tendrán la excusa perfecta de tener que atender a otras cuestiones más urgentes e importantes y segundo, porque dudo que haya nadie en el equipo de gobierno actual que apueste claramente por una copla que hasta ahora les ha sido absolutamente ajena.
Y lo peor, que es lo mejor, es que La Línea tiene un algo que la convierte en sorprendente, extraño, extraordinario, insólito e inaudito y es el hecho de que en cinco ediciones que lleva el concurso televisivo, nuestra ciudad haya estado representada de manera sobresaliente. En mi opinión, salvo Mario que no estuvo a la altura, Erika, Sandra, Miriam y Anaraida, no solo participaron con dignidad, sino que alcanzaron ese peldaño que se califica como de “categoría”. Artistas completísimas que no ganaron por cuestiones que no vienen al caso, pero que tras acabar el certamen y las galas concertadas, están abriéndose camino como pueden y triunfando allá por donde van. Son excelentes, son magníficas, son excepcionales cantantes y para colmo, guapísimas aunque esto último no es más que una anécdota, una casualidad y un azar del destino. Ser guapo o feo es pura “chamba” y no debe sumarse como mérito aunque ayude a conseguir logros.
Y llega la edición de 2011 y ¡¡atención!!, un gitanito llamado Juan Santiago, - Jonathan oficialmente- se presenta en el concurso y en el primer día pega un pelotazo de diez. Un chaval que acaba de aterrizar en la copla, pues lleva poco más de un año en el género y de pronto, sin experiencia alguna, canta en directo, con una orquesta de ese nivel y ante muchas miles de personas a través de cámaras de televisión. El resultado: INMEJORABLE. Una fantástica interpretación de un tema que hizo suyo en cada estrofa y que a quienes no lo habían visto antes dejó con la boca abierta. La segunda semana, incluso pone de pie a parte del jurado, consigue el primer diez de la temporada –nunca se dio esta puntuación tan pronto- y queda inmune para salir del programa esa semana…
Yo cuento con la fortuna de haberlo visto varias ocasiones y en todas ellas me he quedado impresionado. Un día le dije al felicitarlo tras su actuación que se tomara en serio esto porque era un artista de verdad.  Se que Pepe Infante va a cuidarlo como oro en paño porque este niño es un verdadero fenómeno y sería una pena dejarlo de escapar y que cayera en manos de cualquier listo que por sacarle el jugo, termine por cargárselo.
Total, lo dicho. Un concurso de televisión al que se presentan multitud de aspirantes de toda Andalucía y resulta que de La Línea todos los años, hay alguno en la selección final y siempre destacados entre los mejores y con serias posibilidades de ganarlo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

ADIOS PICHITA

José Luis Rodríguez Zapatero es merecedor sin duda de entrar en el libro guiness de los records. Todo lo que ha hecho y lo que no, es digno referente de salirse de lo normal y destacar de un modo u otro.
Es curioso, porque cualquier persona que abandona un cargo después de algunos años desempeñándolo, obtiene de su gente un reconocimiento por escaso que sea. Ya se trate del presidente de un club, de una asociación de vecinos, de una hermandad, de donde sea,…O le dan un homenaje aunque sean los más íntimos y en el peor de los casos, aquellos que deseaban su marcha del cargo, lo olvidan y punto. Y en política, que siempre es más peliagudo el ostentar un cargo, hasta la salida de un presidente del gobierno merece un respeto. Recordemos que Felipe González, con millones de enemigos a sus espaldas y sin embargo, obtuvo el reconocimiento internacional y sigue aún contando con un respaldo tremendo en la sociedad española. Después llegó José María Aznar y no digamos. Con todos sus detractores por lo de la guerra de Irak y todo eso, fue tan exitosa su gestión económica que solo abandonar la Moncloa, encontró las puertas abiertas en todos los países del mundo y se ha dedicado a escribir libros, a dar conferencias y a seguir contando con total apoyo de cientos de miles de españoles.
Y ahora le toca despedirse a Zapatero y su marcha no ha podido ser más triste, más patética y más lamentable. Tras su discurso en el congreso de los diputados, ni siquiera los suyos le han brindado una emotiva ovación cerrada. Si acaso, un aplauso débil y por pura cortesía. Pero claro. Cuando se marchó Felipe González, dejó mucho paro, mucha corrupción, mucha desilusión en todo el país. Pero era todo un personaje querido y respetado por muchos. Igualmente le pasó a Aznar. Pero es que Zapatero ha traspasado todos los límites concebibles. Cinco millones de parados; un desempleo por encima del 20% y supera el 40% cuando se trata de desempleo juvenil. (Atención a este dato: 40% de jóvenes parados…); 400.000 empresas que han  cerrado en estos últimos años; Una cantidad escalofriante en millones de euros en facturas pendientes a proveedores; escándalos de corruptelas y subvenciones a amigotes que superan todo lo anterior que ya daba miedo; congelación de las pensiones; bajada de salarios a los funcionarios…y un largo e interminable capítulo de desatinos que pasan por decisiones improvisadas, contradicciones de sus propios discursos; medidas antipopulares injustificables en un momento de crisis, etc, etc, etc,…
Y lo peor es que por mucho que propios y extraños nos alegremos de que este tipo desaparezca de nuestras vidas para siempre, la ruina que nos ha dejado va a ser imposible superarla. No se trata de tener una visión catastrofista del asunto, ni de ser pesimista, ni de hacer un análisis gratuito y facilón aprovechando la coyuntura…Es un desastre sin parangón y de tal envergadura, que lo va a padecer este país en las próximas décadas.
Y como remate de los tomates, el sustituto es el que ha sido su mano derecha. Un Rubalcaba que es tan culpable como el, por su complicidad en todas y cada una de las acciones que ha tomado este nefasto presidente del gobierno.
Adiós Zapatero. Adiós pichita. Y por cierto, en lugar de a León, por qué no te vas a Nueva Zelanda o por aquella zona que nos pilla una “mijita” más lejos que tu pueblo natal. Y de camino, podías llevarte al del Faisán y así seguís los dos juntitos un tiempo más, mientras el resto de españoles descansamos y disfrutamos tranquilamente de vuestra maravillosa ausencia.

martes, 13 de septiembre de 2011

LA GUADAÑA DE GEMA

Como era de esperar, el PSOE llegaba a la Alcadía linense después de muchos años sin tocar pelo y esto no podía conllevar paz por ninguna de las ventanas que quisiera verse. Ya es un clásico que en nuestra democracia cuando un  partido arrebata el cargo a otro, el que llega cambia las cosas que puede cambiar y quita y pone, mueve fichas y hace las cosas como cree que va a irle mejor. Desde luego, es de absoluta razón y lógica que te rodees de gente de tu confianza y de esa manera, relegues a quienes lo fueron del anterior. Hasta ahí todos debemos estar de acuerdo y por eso se crearon en su día los llamados “cargos de confianza”. Es normal que quien accede a una alcaldía coloque como jefe de su gabinete a alguno de los suyos y esto no quiere decir que el anterior sea un mal profesional, simplemente es quien lleva la agenda, el día a día, los secretos inconfesables de la primera autoridad y no suele ser habitual que nadie tenga tanto sentido de la lealtad al cargo que no lleve aparejada la lealtad a la persona. Lo mismo pasa con el jefe del gabinete de prensa, con el director de comunicación, con el escolta si lo hubiese  y alguno más. Pocos desde luego.
Pero esto no es hacer sangre. Es seguir con la norma establecida que aunque no debiera ser así, lo es por imperativo “alegal”. Hacer sangre es llegar, guadaña en ristre y ponerse a cortar toda la hierba que sea o aparente ser simpatizante con el anterior. Sin medida, sin rubor, sin prejuicio alguno, sin pudor, sin reparos, sin la más mínima vergüenza indispensable para ostentar un cargo público.
Pero claro, cuando se llega a ese sillón sin discurso, sin argumentos, sin equipo, sin experiencia, sin conocimientos, sin criterio, sin solvencia, sin siquiera haber ganado en las urnas, la cosa se complica. Todo huele a venganza, a ensañamiento, a ilegítimo, a revanchismo desmedido y todo para al final, quedarse en una mediocridad más que palpable.
Que los empresarios de hostelería pueden ganarse unos euros en momentos puntuales del verano tras la durísima crisis... No importa. Le cerramos los locales antes de tiempo y que se jodan, porque seguramente la mayoría serán juaristas. Que los profesionales de la radio y de la tele se mueren de hambre. No importa. Que se jodan, pues para eso dieron una información sesgada y favorable al anterior equipo de gobierno. Que las personas mayores se quedan sin ver una tele local donde se retrasmitían las procesiones de Semana Santa y los Carnavales y la feria, etc. etc. No importa. Que se jodan. Cierro la radio y la tele porque seguro que la mayoría votan al PP…Que la Balona va bien y representa a todos los linenses sean del color político que sean. No importa. Que se jodan. El presidente hizo campaña favorable al pp y ahora me toca a mi fastidiarles en lo que pueda. Y así con todo y con todos.
Es una pena y eso que se esperaba algo parecido. Tal vez no tan sangrante, pero por el estilo. Miedo me da pensar cuando llegue la Semana Santa porque como el presidente del Consejo de Cofradías iba en la lista del Partido Popular y teniendo en cuenta lo poco que respeta esta gente las tradiciones, no me extrañará que en uno de los pasos de misterio nos encontremos a Juanito García Medina crucificado en lugar del Cristo que corresponda.
No importa. Que se jodan los cofrades, los cristianos, los creyentes, los hosteleros y linenses en general, que para eso la Gema tiene su guadaña bien afilada.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

COMO HAN PASADO LOS AÑOS

Como han  pasado los años es una preciosa canción de amor de Roberto Livi y Rafael Ferro que han cantado Armando Manzanero, Julio Iglesias, Rocío Durcal, Juan Gabriel, Dyando y muchos otros. Pero es también la sintonía que utiliza el linense Pepe García para hacer una serie de programas de televisión que un buen día me propuso emitir en la “ya desaparecida” televisión municipal de La Línea. No se si antes los emitía en otra cadena o fue en el canal público linense donde se estrenó. Pero para el caso este dato es insignificante pues lo verdaderamente importante es el contenido de esos programas.
Pepe García es uno de esos fanáticos gravemente enfermos de amor apasionado a La Línea. Y para gente como el no hay cura posible. Morirá indefectiblemente envuelto en la locura de unos sentimientos celestes y blancos que transpira por los cuatro costados. Y es que tipos como este no debieran ser humanos para así evitar el sufrimiento de saberles mortales como todos los demás.
Pero tampoco me gustaría dedicar este artículo a la excelente persona que es Pepe García. Ni a hablar de sus años dedicados a la enseñanza. Ni si va o no a Misa, si le gusta el café con o sin leche, si desayuna zumo de naranja o si canta cuando se ducha. Son detalles que forman parte de una personalidad que respeto y aprecio, pero que todo eso lo supera mi gigantesca admiración por lo que hace y además, desinteresadamente en los tiempos que corren. Ha hecho de su afición una vocación y de su hobby un auténtico disparate que padece su abnegada esposa.
Toda vez que La Línea ya no cuenta con televisión municipal y que por otra parte yo ya no vivo en mi querida ciudad, me consuela que al menos, cuando paso algún fin de semana, puedo ver algunos de sus programas en la Televisión del Campo de Gibraltar. Me paso madrugadas embobado viendo una y otra vez las entregas del bueno de Pepe y su “Como han pasado los años”.
Todos sabemos que las televisiones locales no cuentan con medios técnicos de nivel suficiente. Pero en el caso de estos programas el asunto se agrava considerablemente a partir de que él se lo guisa y se lo come de principio a fin. Allí donde se celebre un acontecimiento, una fiesta, una celebración, un acto de cualquier índole, aparece Pepe con su cámara doméstica y graba hasta el último detalle. Luego se lo sigue currando en su casa plano a plano,  montando, editando, sonorizando, poniendo música, etc. hasta que el resultado final es que podamos tener siempre fresco en nuestra memoria aquel momento irrepetible. Cuenta además con el archivo de aquellas primeras televisiones por cable que tuvimos como Canal 5 y no se si Seline. Busca y rebusca archivos y procura con meticulosidad que si en algún reportaje alguien nombra a la calle Flor de Lemus de Castellón de la Plana, aparezca un plano de dos segundos con el título de la calle. Esto no tiene precio y me da que no estamos siendo justos con este hombre. En una ciudad tan dada a homenajear a cualquiera y a incluir en su libro de honor a personas de mérito más que cuestionable, nuestro Pepe García no creo que merezca tanta indiferencia con la labor tan extraordinaria que está haciendo por y para todos.
Ya tuve la oportunidad en aquellos programas que hice llamado “en dos horillas” de entrevistarlo en una sección que llamé “hay gente pa to”. Comprobé en su propia casa como se la monta este linense exclusivo y por más “que pasen los años”, reivindicaré que Pepe García tenga algún tipo de reconocimiento público por una labor tan abnegada, tan seria, tan interesante, tan conveniente, tan importante, tan exquisita, tan buena, tan bonita, tan emotiva, tan delicada y tan desinteresada.
Yo poco más puedo hacer, salvo no cansarme de darte las GRACIAS con mayúsculas y animarte a que sigas trabajando sin denuedo y como hasta ahora, sin esperar nada a cambio. Recuerda siempre aquello de que “lo que se pierde de gloria se gana de eternidad” cuando alguien deja un legado para que las generaciones venideras aprecien y valoren lo que hicieron los que pasaron antes por este valle de lágrimas.
Felicidades, enhorabuena y de nuevo GRACIAS, amigo Pepe.

viernes, 2 de septiembre de 2011

EL PALCO


Me cuentan, porque no tuve la oportunidad de vivirlo “in situ”, que en el partido que enfrentó a la Balona con el Badalona perteneciente a la Copa del Rey, se formó la marimorena por un asunto ajeno al deportivo y que de alguna manera empañó el excelente resultado.
Es una lástima que precisamente en un momento dulce que vive el equipo blanquinegro, al final, en lugar de hablarse del éxito, se gaste saliva en un tema desagradable y que delata el talante de algunos.
Hablo siempre por referencias y comentarios que me llegan, ya que insisto no estuve presente y corro el riesgo de meter la pata. Conociendo al personal, lo dudo.
Para quienes no saben de qué estoy hablando, la penosa circunstancia se dio porque al parecer, el presidente del club invitó al palco al ex-concejal Manuel Aguilera y esto no gustó en absoluto al actual edil de deportes. Esto, contado así puede dar lugar a diferentes versiones. En primer lugar porque el palco del estadio es municipal –como todo el recinto- y no propiedad de la Balompédica. Esto significa que quien tiene autoridad para invitar o no a ese palco es el Ayuntamiento y no el club. Pero aún así, en mi opinión, el concejal, el Alcalde, el ministro o quien sea, debe exponer su postura a posteriori, aclarar la situación e instar a que no vuelva a repetirse en lo sucesivo, en evitación de conflictos. Pero lo que no puede hacerse –también en mi opinión y en la de otra mucha gente- es montar el pollo en ese momento, dando lugar a un  espectáculo indigno, inoportuno, ridículo, absurdo y cargado de mala intención.
Pero ahora vamos a la otra parte. Alfredo Gallardo, por activa y por pasiva, ha demostrado tener reaños y suficiente capacidad para regir los destinos del club, mientras que el actual concejal de deportes está por demostrar su interés por la Balona y por todo lo demás. Manuel Aguilera, guste más o guste menos, ha buscado pasta para la Balona hasta debajo de las piedras y eso le ha hecho merecedor de simpatías en centenaria entidad blanquinegra, además de recibir no hace mucho tiempo la medalla de oro del club. Pero además de esto, Aguilera se ha pagado de su bolsillo el abono de palco y simplemente –todo esto me lo cuentan- esa noche apareció en el estadio junto a un empresario que recientemente depositó en el club la friolera de 200.000 €. Estos son argumentos más que sobrados, para que el presidente Balono se vea en la obligación moral de dar un sitio de relevancia al empresario y obviamente a su acompañante, sea el querido u odiado Manuel Aguilera, o sea otro cualquiera. Este es el idioma que no entiende la gente del PSOE, allá donde estén presentes. Los protocolos, los respetos, las deferencias, hay que mantenerlas siempre y saber estar, tener educación, clase, estilo, personalidad, no está reñido –no debiera- con ser de izquierdas, de derechas, de centro o “pa dentro”.
Pero claro, cuando la filosofía es la de cortar cabezas, imponer nuevos criterios sean como sean estos, arrasar con lo de antes sea bueno o malo y sacarle sangre al anterior donde se pueda, pasan estas cosas tan desagradables.
Si el concejal no está cómodo con la presencia en el palco de algún invitado concreto, lo lógico es que al finalizar el partido, se busque la forma de reunirse con el presidente de la entidad y sugerirle que para la próxima tenga en cuenta sus preferencias, pero provocar un altercado durante el encuentro lo único que consigue es retratarse como un nefasto anfitrión, un maleducado, un mete pata, un aguafiestas y desde  luego un antipático linense que no hace honor de Balono, desde luego.
Y a todo esto, el presidente, los directivos, los invitados, los abonados al palco y hasta la señora de la limpieza que deciden marcharse de allí y seguir presenciando el encuentro en la preferencia. Lamentable. Parece ser que entre las escasas personas que se quedaron allí, estaba también el edil andalucista Ángel Villar. Me lo figuro deseando que lo tragase la tierra porque en su situación qué puede hacerse. Si se marcha, está posicionándose con Gallardo y deslegitimando al concejal de deportes. Y si se queda, deslegitima a la Balona y se hace la foto junto al socialista, tal y como  viene haciendo desde el pasado 22 de mayo. Lo dicho: ¡¡tierra trágame!!.
Y es que la permanente crispación política que sufre esta ciudad no la calma ni la Balona, ni la euforia de sus resultados, ni la ilusión en el equipo, y me temo que ni el deporte en general.
Otra vez empieza a oírse esa maldita leyenda que decía “La Línea no tiene solución”, aunque desde 1999 se demostró que sí podía tenerla. Con políticos así, desde luego que no.