miércoles, 7 de septiembre de 2011

COMO HAN PASADO LOS AÑOS

Como han  pasado los años es una preciosa canción de amor de Roberto Livi y Rafael Ferro que han cantado Armando Manzanero, Julio Iglesias, Rocío Durcal, Juan Gabriel, Dyando y muchos otros. Pero es también la sintonía que utiliza el linense Pepe García para hacer una serie de programas de televisión que un buen día me propuso emitir en la “ya desaparecida” televisión municipal de La Línea. No se si antes los emitía en otra cadena o fue en el canal público linense donde se estrenó. Pero para el caso este dato es insignificante pues lo verdaderamente importante es el contenido de esos programas.
Pepe García es uno de esos fanáticos gravemente enfermos de amor apasionado a La Línea. Y para gente como el no hay cura posible. Morirá indefectiblemente envuelto en la locura de unos sentimientos celestes y blancos que transpira por los cuatro costados. Y es que tipos como este no debieran ser humanos para así evitar el sufrimiento de saberles mortales como todos los demás.
Pero tampoco me gustaría dedicar este artículo a la excelente persona que es Pepe García. Ni a hablar de sus años dedicados a la enseñanza. Ni si va o no a Misa, si le gusta el café con o sin leche, si desayuna zumo de naranja o si canta cuando se ducha. Son detalles que forman parte de una personalidad que respeto y aprecio, pero que todo eso lo supera mi gigantesca admiración por lo que hace y además, desinteresadamente en los tiempos que corren. Ha hecho de su afición una vocación y de su hobby un auténtico disparate que padece su abnegada esposa.
Toda vez que La Línea ya no cuenta con televisión municipal y que por otra parte yo ya no vivo en mi querida ciudad, me consuela que al menos, cuando paso algún fin de semana, puedo ver algunos de sus programas en la Televisión del Campo de Gibraltar. Me paso madrugadas embobado viendo una y otra vez las entregas del bueno de Pepe y su “Como han pasado los años”.
Todos sabemos que las televisiones locales no cuentan con medios técnicos de nivel suficiente. Pero en el caso de estos programas el asunto se agrava considerablemente a partir de que él se lo guisa y se lo come de principio a fin. Allí donde se celebre un acontecimiento, una fiesta, una celebración, un acto de cualquier índole, aparece Pepe con su cámara doméstica y graba hasta el último detalle. Luego se lo sigue currando en su casa plano a plano,  montando, editando, sonorizando, poniendo música, etc. hasta que el resultado final es que podamos tener siempre fresco en nuestra memoria aquel momento irrepetible. Cuenta además con el archivo de aquellas primeras televisiones por cable que tuvimos como Canal 5 y no se si Seline. Busca y rebusca archivos y procura con meticulosidad que si en algún reportaje alguien nombra a la calle Flor de Lemus de Castellón de la Plana, aparezca un plano de dos segundos con el título de la calle. Esto no tiene precio y me da que no estamos siendo justos con este hombre. En una ciudad tan dada a homenajear a cualquiera y a incluir en su libro de honor a personas de mérito más que cuestionable, nuestro Pepe García no creo que merezca tanta indiferencia con la labor tan extraordinaria que está haciendo por y para todos.
Ya tuve la oportunidad en aquellos programas que hice llamado “en dos horillas” de entrevistarlo en una sección que llamé “hay gente pa to”. Comprobé en su propia casa como se la monta este linense exclusivo y por más “que pasen los años”, reivindicaré que Pepe García tenga algún tipo de reconocimiento público por una labor tan abnegada, tan seria, tan interesante, tan conveniente, tan importante, tan exquisita, tan buena, tan bonita, tan emotiva, tan delicada y tan desinteresada.
Yo poco más puedo hacer, salvo no cansarme de darte las GRACIAS con mayúsculas y animarte a que sigas trabajando sin denuedo y como hasta ahora, sin esperar nada a cambio. Recuerda siempre aquello de que “lo que se pierde de gloria se gana de eternidad” cuando alguien deja un legado para que las generaciones venideras aprecien y valoren lo que hicieron los que pasaron antes por este valle de lágrimas.
Felicidades, enhorabuena y de nuevo GRACIAS, amigo Pepe.