José Luis Rodríguez Zapatero es merecedor sin duda de entrar en el libro guiness de los records. Todo lo que ha hecho y lo que no, es digno referente de salirse de lo normal y destacar de un modo u otro.
Es curioso, porque cualquier persona que abandona un cargo después de algunos años desempeñándolo, obtiene de su gente un reconocimiento por escaso que sea. Ya se trate del presidente de un club, de una asociación de vecinos, de una hermandad, de donde sea,…O le dan un homenaje aunque sean los más íntimos y en el peor de los casos, aquellos que deseaban su marcha del cargo, lo olvidan y punto. Y en política, que siempre es más peliagudo el ostentar un cargo, hasta la salida de un presidente del gobierno merece un respeto. Recordemos que Felipe González, con millones de enemigos a sus espaldas y sin embargo, obtuvo el reconocimiento internacional y sigue aún contando con un respaldo tremendo en la sociedad española. Después llegó José María Aznar y no digamos. Con todos sus detractores por lo de la guerra de Irak y todo eso, fue tan exitosa su gestión económica que solo abandonar la Moncloa, encontró las puertas abiertas en todos los países del mundo y se ha dedicado a escribir libros, a dar conferencias y a seguir contando con total apoyo de cientos de miles de españoles.
Y ahora le toca despedirse a Zapatero y su marcha no ha podido ser más triste, más patética y más lamentable. Tras su discurso en el congreso de los diputados, ni siquiera los suyos le han brindado una emotiva ovación cerrada. Si acaso, un aplauso débil y por pura cortesía. Pero claro. Cuando se marchó Felipe González, dejó mucho paro, mucha corrupción, mucha desilusión en todo el país. Pero era todo un personaje querido y respetado por muchos. Igualmente le pasó a Aznar. Pero es que Zapatero ha traspasado todos los límites concebibles. Cinco millones de parados; un desempleo por encima del 20% y supera el 40% cuando se trata de desempleo juvenil. (Atención a este dato: 40% de jóvenes parados…); 400.000 empresas que han cerrado en estos últimos años; Una cantidad escalofriante en millones de euros en facturas pendientes a proveedores; escándalos de corruptelas y subvenciones a amigotes que superan todo lo anterior que ya daba miedo; congelación de las pensiones; bajada de salarios a los funcionarios…y un largo e interminable capítulo de desatinos que pasan por decisiones improvisadas, contradicciones de sus propios discursos; medidas antipopulares injustificables en un momento de crisis, etc, etc, etc,…
Y lo peor es que por mucho que propios y extraños nos alegremos de que este tipo desaparezca de nuestras vidas para siempre, la ruina que nos ha dejado va a ser imposible superarla. No se trata de tener una visión catastrofista del asunto, ni de ser pesimista, ni de hacer un análisis gratuito y facilón aprovechando la coyuntura…Es un desastre sin parangón y de tal envergadura, que lo va a padecer este país en las próximas décadas.
Y como remate de los tomates, el sustituto es el que ha sido su mano derecha. Un Rubalcaba que es tan culpable como el, por su complicidad en todas y cada una de las acciones que ha tomado este nefasto presidente del gobierno.
Adiós Zapatero. Adiós pichita. Y por cierto, en lugar de a León, por qué no te vas a Nueva Zelanda o por aquella zona que nos pilla una “mijita” más lejos que tu pueblo natal. Y de camino, podías llevarte al del Faisán y así seguís los dos juntitos un tiempo más, mientras el resto de españoles descansamos y disfrutamos tranquilamente de vuestra maravillosa ausencia.