lunes, 31 de octubre de 2011

NI TRUCO, NI TRATO


Son muchas las ocasiones en las que me gustaría ser un tipo normal y corriente. Y por favor, nadie mal interprete este comentario de entrada que no pretende más que censurarme a mi mismo, lejos de que quien pueda pensar que lo hago con altanería o prepotencia. Al contrario. Me agobia ser tan exigente conmigo mismo y con los demás. Ser a veces tan intolerante y no dejarme llevar por la masa como hace la mayoría del pueblo llano. Pero no puedo evitarlo. Me revelo ante lo que considero injusto o un disparate.
Entiendo y respeto que haya anti taurinos. Me cuesta más sabiendo que muchos de ellos son españoles, pero insisto en que los respeto aunque no comparta gran parte de sus argumentos. Lo que sucede es que todavía estoy esperando que salgan los anti Hallowen, o como mierda se escriba esta cosa americana…Eso dirán que no es comparable porque ni mata ni tortura. Pues yo les digo que a mi si. Me mata y me tortura. Me mata, porque no viene a cuento, no forma parte de mis raíces, ni de mis tradiciones, ni de mi cultura. Me mata porque los yanquis con su permanente sentido del imperialismo, se cuelan en nuestros sentidos “hábilmente” a través de nuestros niños para seguirles el ritmo, con pantalones vaqueros, con hamburguesas o con fiestas paganas. Me mata, porque me falta el respeto, pues  mientras en España celebramos en estas fechas el recuerdo a nuestros muertos, los americanos hacen sorna de mi religión y se burlan de mis costumbres. Y me mata porque todo el mundo de manera borregil, se pone al servicio de estos guías espirituales de occidente para imponer la fiesta que ellos han diseñado para  nuestros tosantos de toda la vida.
Y me tortura, porque tengo que aguantar me guste o no, que todos los niños del vecindario no cesen de llamar a mi puerta para plantearme la ridiculez del truco o trato. Aquí no hay latas arrastradas por cuerdas inocentes que no hacen más que ruido. Aquí no hay huesos de santos. Aquí no hay “cañadú”, ni mercados de frutos secos de madrugada…Nada de eso. Aquí hay calabazas, dentaduras melladas, disfraces estúpidos, fantasmadas absurdas y un subliminal mensaje anticristiano que seguramente esa inmensa mayoría colaboradora ni habrá caído en la cuenta. Me tortura que si no entro al trapo, acabe mi puerta estrellada con huevos…Me pasó hace un año y aún no hemos sido capaces de quitar los restos de yema de la laca de la puerta…
Estoy convencido que habrá cofrades, y rocieros, y capillitas, y personas religiosas que no tengan la menor idea de que contribuir con esta basura americana va en contra de los principios del entierro cristiano. No pasa nada. Mañana nos ponemos los vaqueros y nos vamos a comer a Mc Donald para que todo salga redondo.
Total que entre Yanquis y Chinos, España y sus tradiciones se irán quedando para cuatro trasnochados como yo, que no somos capaces de ser tipos normales y corrientes…
Pero vamos, como dijo alguien,…a los del truco y el trato, que os den por saco…