Que pena como defendemos cosas sin saber muchas veces lo que hacemos, ni por qué lo hacemos. Tal vez, en ocasiones nos dejemos llevar por el amigo, o el vecino, o por lo que nos digan algunos gobernantes sin pudor ni escrúpulos. Pasa en Semana Santa cuando muchos cofrades, posiblemente sin pararse a pensarlo, alimentan la popular “saeta” que popularizara Juan Manuel Serrat con letra de Machado…En ella se dice rotundamente: “No eres tu mi cantar, no puedo cantar ni quiero a ese Jesús del madero sino al que anduvo en la mar”…Es decir, que vale cantarle en todo caso al Jesús de Nazaret auténtico, pero no a la reproducciones en madera que veneramos los cofrades…Pues yo he sido testigo perplejo de cómo se ponía el disco de Serrat en la puerta de una iglesia mientras salía el paso del Cristo…Ver para creer…
Me siento muy orgulloso de ser Español. Y me siento muy orgulloso de ser Andaluz. Y me siento muy orgulloso de ser linense. Todo eso está muy bien, pero la verdad es que cuando lo pienso fríamente, llego a la conclusión de que hacemos patria y sentimiento de terruños, de zonas, de comarcas, de pueblos, de países en los que nacemos por arte del puro azar. Por eso, entiendo la defensa de la tierra, pero no hasta la sangre de los conflictos bélicos, salvo que se traten de defensa de unos territorios que otros invadan sin justificación. No entiendo ni apruebo que España entre en ninguna guerra, salvo que algún país extranjero pretenda colarse en nuestras fronteras. Se trata de defenderse no de atacar…
Y por qué digo todo esto un día como hoy…pues porque me molesta enormemente que se hagan manifestaciones que confundan al personal, sobre todo a los más jóvenes que por su edad, se tragan todas las mentiras que los mayores nos de la gana contarles.
Si existe el día del padre, el del amor, el de Santa Rita y el del cuerpo de bomberos, a ver por qué razón no vamos a celebrar el día de Andalucía. Eso está bien, porque además de darle fiesta a la peña, un puentecito a los alumnos y todo eso, es un día en el que reivindicamos una tierra que históricamente ha sido dañada o menospreciada por unos y por otros. Pero yo aprendí que España es un Estado en el que existen zonas llamadas regiones y entre ellas, la mía, Andalucía. Ahora, esas regiones hay que llamarlas comunidades autónomas y a mi me parecerá mejor o peor pero eso no es ni determinante ni relevante. Me da igual porque no dejan de ser matices semánticos. Donde empieza a preocuparme el asunto es cuando se habla de la patria andaluza, porque tampoco tendría mayor importancia sino fuese porque detrás de eso no hay ningún matiz semántico sino un discurso peligrosamente separatista que no comparto en absoluto y que me preocupa que se transmita a los pequeños que no conocen la historia. Es esa y no otra la razón por la que la izquierda está tan interesada en que desaparezca la historia de la enseñanza básica. Cuando se conoce la historia se sabe quién fue un tal Blas Infante, al que unos llaman padre de la patria andaluza y lo que yo he leído es que era un intelectual, notario de profesión, político, antropólogo, historiador, musicólogo, escritor y periodista. Todo esto es lo que dicen algunos diccionarios sobre su biografía. Si fue todo eso, no estamos ante ningún lunático analfabeto que le diera por liderar una tierra concreta. Pero por encima de lo que fuese social y profesionalmente, Blas Infante dotó a nuestra tierra de una bandera y de un himno, algunas de cuyas frases me ponen el pelo de punta. Sobre todo cuando en las mismas páginas de su biografía hablan de que se convirtió al Islam. Con todos mis respetos a todas las creencias, a todas las religiones y a todas las devociones, no me cuadra que alguien que se siente musulmán promulgue en un himno que “los andaluces queremos volver a ser lo que fuimos…” Y yo me pregunto…¿Qué fuimos?...¿Se refiere a cuando los romanos?...¿a cuando el rey Cristiano Fernando III?, o lo que más miedo me da, ¿Árabes?...De ser así, yo soy andaluz y sin embargo no quiero volver a esos momentos de la historia…Y tampoco entiendo bien eso de que la bandera blanca y verde vuelva tras siglos de guerra…Reconozco que o soy un redomado ignorante, o a mi me contaron otra cosa y ahora quieren venderme una moto diferente…La historia es clarita al respecto y está al alcance de cualquiera que quiera conocer como empieza todo esto…
Me gustaría que alguien me respondiese a estas dudas con el mismo respeto que yo estoy tratando el delicado asunto. Y es que hay cosas que conviene tener claras antes de quedarse con el escaparate, con la bandera, con el día de fiesta, con lo aparente, con la orquesta sinfónica y con las medallas de la Junta. Reproduzco literalmente una frase que aparece en el conocido como Manifiesto de Córdoba y que firmó Blas Infante: “Sentimos llegar la hora suprema en que habrá que consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España (…). Declarémonos separatistas de este Estado…”. Esto no tiene mucho que matizar.
Creí y participé durante años de la defensa del andalucismo entendiendo que se trataba de reivindicaciones administrativas, de tratos igualitarios a otras regiones de España, pero en cuanto conocí lo que se escondía tras el concepto “Andalucista”, preferí desvincularme de esa opción que ya dejó de sonarme bien.
Y precisamente porque los sentimientos no tienen nada que ver con las políticas, hago a modo de homenaje a mi tierra andaluza a la que adoro, un recordatorio de aquello que decía Carlos Cano en su canción:…”Verde, Blanca y verde”…Amo mi tierra, lucho por ella, mi esperanza es su bandera, verde, blanca y verde. Que alegres cantan las golondrinas tierra sin amos, tierra de espigas…
¡¡VIVA ANDALUCÍA!!, y ¡¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE!!, pero libre de libertad, no libre de España…



