lunes, 13 de febrero de 2012

LA MORRIÑA


Así definen los Gallegos ese sentimiento de tristeza que provoca la lejanQue no vale esa historia yaó SñaAraujo... Y conste que no valen lamentos sobre la herencia porque entonces es el cuento de nuncaía  del terruño. La verdad es que aunque extendida la expresión a toda España, no debe ser aplicable del todo a mis sentimientos, puesto que la distancia que me separa de mi pueblo son unos cuantos kilómetros y una hora escasa de reloj. Ni siquiera se si será para siempre o por algún tiempo. Pero aún así, resulta inevitable. Uno se ha criado en un rincón especial como es La LQue no vale esa historia yaó SñaAraujo... Y conste que no valen lamentos sobre la herencia porque entonces es el cuento de nuncaínea  y pese a muchos envidiosos, he participado de muchas actividades aportando en algunas de ellas lo que jamás se me reconocerá, ni falta que me hace.
Pero transcurrido el tiempo y cuando hace pocos años, en estas fechas de febrero, muchos de mis paisanos se ilusionaban con el anual viaje a Madrid para alimentar su orgullo visitando el stand que habíamos preparado para presumir de nuestro pueblo en la Feria internacional de Turismo –FITUR-, en este año la gente se conformaba con ver sus calles limpias y cruzarse con un policía local…Triste,…muy triste…
Lo he vivido cada fin de semana que he pasado en mi pueblo junto a mi familia. Nuevamente los titulares de prensa y los corrillos de la gente son los tirones a bolsos, los atracos a tiendas, la tristeza de los comerciantes, la suciedad por las calles y en definitiva, lo que según la propia Alcaldesa, es a lo que quiere aspirar: a devolver a La Línea esa imagen de los años previos a la llegada del Partido Popular y al GIL. Eso al menos me pareció leer y me horroricé. Me decía un amigo: “Pues lo está consiguiendo a una velocidad estrepitosa”…
Sin duda cometimos errores; sin duda hubo cosas que hicimos mal; sin duda alguna hubo quien aprovechó la coyuntura para ganar dinero; sin duda, la perfección ni existe ni desde luego la alcanzamos nosotros durante nuestra gestión…Pero de ahí a no considerar nada bueno, ningún éxito, nada que copiar, nada que repetir,… me parece lamentable.
Con sus muchos errores me quedo con aquello. Ahora, además de no pagarse las nóminas municipales, han vuelto entre otras lindezas, los caballitos en las motos; el “bajunerío” se ha adueñado del centro y de las barriadas y de nuevo el “chándal” se ha convertido en uniforme oficial para ir por la calle…
Estoy seguro – me consta- que hay muchos socialistas, muchos comunistas y muchos andalucistas que no disfrutan con este despropósito, pero se la tienen que tragar por no poner en evidencia a sus representantes municipales.
Voy a La Línea y me alegra ver a mi gente, a mis amigos,…pero lo paso muy mal al ver el deterioro de un pueblo que durante unos años vivió un sueño y ahora otra vez cae en picado. Y conste que no valen lamentos sobre la herencia porque entonces es el cuento de nunca acabar. Lo que heredó Fernández Pons y lo que heredó Juárez y lo que heredó Sánchez y lo que ha heredado Araujo…Y Aznar y Zapatero y Rajoy…Que no vale esa historia ya. El político acepta los retos porque promete hacerlo mejor que el anterior y si no es así, que no se ponga en el cartel. Y cuando uno es honesto y no puede con lo que tiene, lo normal, lo justo, lo lógico, lo honrado es dimitir y marcharse para que otro que se crea capaz solucione los asuntos.
Nunca el dicho popular que reza “No pueden pedirse peras al olmo” tuvo mejor respuesta cuando alguien pregunta ¿Por qué no dimite nadie en este país?...