viernes, 17 de febrero de 2012

GÓMEZ RUBIO













Con cierta frecuencia reproducimos ese dicho popular tan gráfico como es ese que reza “Genio y figura, hasta la sepultura”…Tal vez quien lo inventase estuviese de manera inconsciente pensando en Antonio Gómez Rubio.
Como todo ser humano, Antonio ha tenido virtudes y ha tenido defectos. Como toda persona, ha caído bien a algunos y mal a otros. Como todo hijo de vecino, ha pasado por la vida dejando filias y fobias, amigos y enemigos, partidarios y contrarios, pero se quiera o no, no ha pasado desapercibido.
Para los críticos de los demás, hay hechos indiscutibles e incuestionables. Las palabras se las lleva el viento, los cuerpos terminan  descomponiéndose o quemándose y las almas, en función de las creencias de cada cual, serán eternas, pululantes, reencarnables, o pura energía que muere al mismo tiempo que los sueños terrenales.
Pero las obras quedan. Y quedan no solo en las ciudades, en la historia, en los libros…quedan también en la memoria de aquellos que se aferran a los recuerdos del pasado para respirar en paz, aires de nuevos tiempos, de un futuro prometedor, de un mañana ilusionante.
Pobre de aquel que mire solo hacia delante sin ser capaz de ver que venimos de un pasado que hicieron otros antes.
Destruir es facilísimo, criticar es gratis, sentar cátedra en nuestros argumentos, es como un derecho del que participamos con exigencia y presunción, pero cuando alguna vez realizamos el sano ejercicio de mirarnos a un espejo con afán autocrítico, seguramente llegaremos a la conclusión de que no todos somos capaces de lograr lo que hacen esos otros a los que con tanta facilidad hemos criticado.
Antonio Gómez Rubio ha sido ejemplo de muchas cosas y de entre ellas, yo destaco la única que puedo permitirme porque no he tenido la fortuna de compartirlo como persona, mnima posibilidad de ha cargado en la espalda durante su vida y absolutamente nadie tendrclidad hemos criticado.
dose o quemotecaás allá de algunos meses que trabajé para su empresa y el protocolario saludo cuando en los últimos tiempos nos hemos cruzado por la calle. Nada más. Pero para lo que quiero decir, eso es suficiente. Destaco -decía- su constancia, su tenacidad, su  persistencia, su sentido de la lucha día a día, porque su empresa no podía permitirse el lujo de cerrar por vacaciones. Su capacidad de trabajo, su sentido de la responsabilidad, su espíritu de sacrificio…Esos son avales que ha cargado en la espalda durante su vida y absolutamente nadie tendrá la más mínima posibilidad de negarlo.
Comenzar una empresa está al alcance de cualquiera. Mantenerla en el tiempo ya resulta más complicado. Pero que le pueda al tiempo, a las crisis, a los peores momentos, a las fuertes competencias y la empresa siga viva, me gustaría ver otros ejemplos tan próximos como el que ha liderado Antonio Gómez Rubio. Creó el diario AREA y este no ha sido solo  un periódico,  un medio de comunicación más o menos atractivo o interesante. El diario AREA ha sido la viva historia de un pueblo peculiar; el referente durante décadas de todo lo que pasaba entre Sierra Carbonera y el Peñón de Gibraltar. Cuando nacía un niño nos enterábamos por el diario AREA y cuando moría algún paisano, tambi por favor, no olvidemos, queorños, pero diario AREA. Las nuevas tecnologte dencias y la empresa siga viva, me gustaria uemotecaén  era gracias al diario AREA como nos enterábamos todos para estar puntuales al día siguiente en la misa y en el entierro…
Hoy nos ha dejado Antonio Gómez Rubio y no nos hemos enterado por el diario AREA. Las nuevas tecnologías se han ocupado de informarnos, pero ni hay ni habrá jamás ninguna tecnología capaz de hacernos olvidar el ayer y quienes lo hicieron. Descansa en paz Antonio. Descanse en paz un buen tipo.