Aquella España llamada de Charanga y pandereta no nos la quitamos de encima así pasen mil años…Lamentablemente es a lo único que podemos aspirar, pues seguimos siendo el hazme reír del mundo con decisiones que no pueden entenderse por los que nos consideramos personas normales y corrientes.
Es imposible que se tome en serio un país que considera a una tal Belén Esteban “la princesa del pueblo” por el único mérito de ser una ordinaria, haberse casado con un torero y dar gritos en televisión. Es imposible que se tome en serio a un país que galardona con el premio Ondas de la comunicación a un tal Jorge Javier Vázquez, cuyo prestigio como profesional más que cuestionable es inexistente. Es imposible que se tome en serio a un país que nombra ministros a gente como Bibiana Aído o a Leire Pajín, sin más curriculum que el amiguismo. Es imposible que se tome en serio a un país que sacrifica a su propia gente en favor de inmigrantes ilegales que entran por miles y luego se les facilita la vida gratuitamente. Es imposible que se tome en serio a un país que renuncia de un día para otro a sus costumbres, tradiciones y cultura y es capaz de facilitar a cualquiera que nos llegue de la gran puñeta a imponer las suyas. Es imposible que se tome en serio a un país cuya justicia todo el mundo dice respetarla cuando habla en público, pero luego en privado, considera que es un verdadero cachondeo. Es imposible que se tome en serio a un país donde los delincuentes actúan de manera impune y la gente honesta tiene que andar asustada. Y es imposible que se tome en serio a un país cuyos colores en su selección nacional la defienden la mayoría de jugadores que se sienten independentistas y separatistas, que no quieren su bandera y que solo por dinero y prurito personal, son capaces de hacerla campeona del mundo…Son muchos los ejemplos que podemos seguir poniendo…
Pero lo último es lo de Bildu. Una decisión tan importante se pone en manos de un tribunal cuya votación final es de seis a favor y cinco en contra. Es decir, una igualdad estremecedora y sin embargo, suficiente para inclinar la balanza. Y no se trata de un tema baladí. Hablamos de darle participación política a personas cercanas a ideas llenas de sangre. Y no pasa nada. No se si algunos jueces lo harán por miedo o porque efectivamente la ley les ampara. Quiero pensar que sea así. Pero no puedo salirme de la mente de las familias de las víctimas de ETA que ahora ven con que falta de respeto se trata la memoria de sus familias. Y conste que cuando hablo de esas familias me refiero a todos los ciudadanos de bien. Todos somos víctimas del terrorismo y todos somos familiares de los muertos. Es incomprensible. Aparece Batasuna llamándose Sortu y se le dice que no. Ahora le cambian el nombre a Bildu y ahora si. Ya son buenos los que antes eran malos. Y todo, a escasos días de unas elecciones que pueden ser determinantes.
Pero claro, qué pretendemos si la que hoy es nuestra ministra de defensa, presumía antes de calificar nuestra nación de “la puta España”; qué queremos si nuestro presidente del gobierno se quedaba sentado ante la bandera de EEUU rechazando la guerra y ahora nos mete en unas pocas; qué queremos si nos gobiernan unos profesionales de la improvisación capaces de distraer a la masa con decisiones absurdas que lo que hacen es crear problemas donde no existen. Últimamente con la famosa ley del tabaco para joder a los hosteleros; luego las estupidez del 110 como límite de velocidad; ahora con el cambio de orden en los apellidos…
En fin, lo dicho…España: Un puro cachondeo.