Visto lo visto, había que mostrarse escéptico con el viaje que hizo nuestro presidente a la China en busca de dinerito contante y sonante que paliase de alguna manera la crisis tan feroz que estamos padeciendo. No obstante, por poca fe que se tenga en su gestión en base a los resultados de estos últimos años, no resulta responsable negarse a cualquier opción que pueda ayudarnos a salir del bache. Y mira por donde, que apenas producirse los primeros contactos con los mandatarios orientales, se nos anunció a bombo y platillo que estaban dispuestos a invertir la friolera de nueve mil millones de euros en nuestras cajas-bancos, que si bien, no son precisamente estas entidades las más afectadas, si que presentan unos balances más que preocupantes y por ello están en una fase de fusión, absorción, compras, ventas, etc., para poder seguir en el mercado, vivitos y coleando. Esa cantidad es aproximadamente la mitad de la deuda, con lo que miel sobre hojuelas. Este zapatelo al final va a sel un monstluo.
Pero que decepción. Apenas horas después del notición, los propios chinos desmintieron la operación en un comunicado que nos dejó a todos con cara de tontos. Posteriormente, el propio gobierno español anunció que “había que matizar” el asunto porque no era tan así como se dijo en un principio. Al parecer, los mandarines andan estudiando esa posibilidad aunque reconocen que España es un país que les gusta, que es su preferido dentro de la Unión Europea y que tienen interés por participar como inversores en nuestro país, comprando parte de la deuda española.
Total, que por ahora, poco, o casi nada, y sin embargo, un titular de prensa rimbombante que creó confusión para variar y que nuevamente dio la impresión de poca cautela y escasa prudencia en un asunto tan delicado. Tal vez fuese un despiste zapateril impresionado por la dimensión de la Gran Muralla…
Nuestro presi, insistió en su viaje a la República China en que España es una opción de futuro y puso el ejemplo de que somos un barco que navega con fortaleza porque es un gran transatlántico…No mencionó en ningún momento que los que aún tenemos la fortuna de ir montados en ese buque, tenemos en el cuello un salvavidas que nos está ahogando cada día más.
También dijo en su discurso que las reformas no tienen marcha atrás y eso parece que supone garantías y solvencia para los interlocutores amarillos.
En definitiva, habrá que esperar que da de si ese viaje una vez que pase algún tiempo, pues tampoco se trata de venir con las maletas llenas de billetes, ni de ver los resultados al día siguiente. Lo que puede preocupar es que se hayan creado falsas expectativas y que igual que por una confusión, se nos dijo una cosa que los chinos desmintieron de inmediato, al final todo quede en una limosna y como nos pasa siempre seamos nosotros quienes damos más de lo que recibimos. Así están los chinos, que empezaron con unos restaurantes sin importancia y ahora lo compran todo, se quedan con los mejores locales, no hacen vida social, nadie los conoce, nadie sabe cómo funcionan esas macros tiendas vendiendo tan barato y en fin, una interminable relación de incógnitas que nunca encuentran respuestas. Y como es lógico, porque así somos en el sur donde todo nos lo tomamos a cachondeo, seguiremos con esas preguntas y alimentando terribles leyendas como que si hay menos gatos y perros por las calles, o que nunca se ve el entierro de un chino.
Nos queda un año de “dimes y diletes, de Zapatelo o Lubalcaba, que si Lajoy si o Lajoy no, y mientras, los que eran comunistas con sariana gris y fotos de Mao, ahora resulta que se han convertido en la segunda potencia económica mundial, creciendo como la espuma, superando ya a Japón y a este ritmo, pronto, a los propios americanos…
Si la pasionalia levantala la cabeza…