Es verdad que nuestra democracia tiene abiertas demasiadas grietas en tan pocos años. La clase política más que cuestionada debido sin duda a tanto indecente que aprovechó la buena voluntad del pueblo llano para hacerse con un cargo y llenarse los bolsillos. Con el paso del tiempo, en lugar de corregirse esos errores y tomar medidas ejemplarizantes para que otros después se lo pensaran mejor, han seguido los chanchullos, los golferíos, las corruptelas, los enriquecimientos y así nos va. Pero guste o no guste, en todos los colectivos hay siempre alguien que mete la pata, por muy buena que sea la intención general de ese grupo. Así, en el Partido Popular aparece de vez en cuando algún garbanzo negro que ensucia la imagen del partido. Pero la diferencia está en que en el PSOE lo que hay es un perolón gigante y en su interior un potaje de garbanzos negros en los que de vez en cuando aparece uno que no lo es.
Por eso y trasladando el asunto a la particularidad de La Línea, no me da a mi la impresión que sea precisamente Gema Araujo, la nueva Alcaldesa, el adalid de la honestidad formando parte de esas siglas tan cuestionadas y que a diario nos sorprenden con más y más escándalos.
Reclama los cien días de cortesía y eso, que debiera ser una demanda legítima, considero que está haciendo todos los méritos para lo contrario. Que se han cometido errores en la anterior legislatura, estoy convencido. Y si verdaderamente son ciertas las denuncias de la Alcaldesa en esas irregularidades que publica la prensa, adelante con la Fiscalía y con quien haga falta hasta que salga a relucir toda la porquería que se esconda debajo de la alfombra y pague cada cual con su pena. Hasta las últimas consecuencias. Pero cuando creo yo que se pierde la credibilidad es al llegar a una alcaldía con el único afán de venganza, de odio y de rencor acumulado. Hacer sangre a costa de lo que sea es una actitud propia de quien no tiene ni programa, ni proyecto de ciudad, ni ganas de hacer cosas en positivo. Simplemente contentar a unos palmeros que llevan años crispando a una ciudad y dividiéndola en dos, para mucho tiempo. Es una lástima, pero es lo que quieren algunos. Solo algunos. La gente de bien no quiere guerra, quiere paz, bienestar, vivir lo mejor posible, tranquila, ajenos a la prensa y a los conflictos de políticos.
¿Qué cien días de cortesía pueden reclamarse cuando solo ostentar el gobierno - y de manera cuando menos “extraña”- lo primero que se hace es montar un circo para quitar el bordillo que se puso en la frontera?. Que no digo yo que esté mal quitarlo. Digo que eso se hace de otra manera. Sin brindis, sin copitas, sin parafernalias como si se tratase del muro de Berlín. Se quita y punto. Tampoco, parece muy afortunado que en tan pocos días ya haya habido ocasión para que uno de los nuevos concejales le haga un corte de manga a otro anterior y diga “ahora me toca a mi”. Ni tampoco creo yo que se merezca cortesía alguna cuando la recién elegida Alcaldesa se siente en una radio ilegal que subsiste y existe gracias al insulto despiadado y comparta mesa y mantel con el mayor delincuente que ha parido nuestro pueblo, apodado el del gorro verde. Son muchas cosas en muy pocos días y me temo que así será todo el tiempo. Echar la culpa de todo al anterior, ante la incapacidad y la impotencia de no saber por donde meterle mano a un Ayuntamiento que “como todos” está arruinado.
Por cierto, durante años, cuando venía algún dirigente socialista a la ciudad, viniendo en calidad de representante institucional, tenía la desfachatez de no pasar por el Ayuntamiento y reunirse solo en la sede del PSOE. Ahora, parece que la cosa cambia porque la Alcaldesa es del mismo partido. Siento asco.
He presenciado actos de investidura de nuevos alcaldes en ciudades como el Puerto de Santa María, San Fernando o Jerez, por poner algunos ejemplos y eran dignos y envueltos en la categoría que un acto así requiere. Teatros engalanados, bandas de música, ambiente de fiesta ante la nueva etapa. Y los perdedores, ocupando respetuosamente sus asientos, sin más alaridos, ni gritos, ni palmeros haciendo el gamberro. En La Línea no pudo ser así. El odio ciega a la gente y si se alimenta, todavía más.
En El Puerto de Santa María gobierna el PP con un pacto con el PA. En San Fernando gobierna el PP con un pacto con el PA. En La Línea, gobierna el PSOE con un apoyo de IU y del PA. Un tripartido ridículo al que solo les une el afán de venganza y según algunos, un dinerito que se ha embolsado Ángel Villar. No lo creo yo. Y si es así que lo demuestren quienes lo piensan. Lo que si que se con absoluta certeza es que con todo el que me encuentro, con el que me cruzo, con el que hablo, me dice lo mismo: “¿Qué ha hecho este niño?...La historia tendrá que pasarle factura a Villar por lo que ha hecho con este pueblo…”. Y es que lo cierto es que ha desobedecido a instancias superiores de su partido y ha plantado cara al PA nacional. No parece razonable que haya sido a cambio de nada. Las especulaciones son gratis y estas quedarían sin argumentos si hubiese formado parte del gobierno municipal con alguna delegación, pero al quedarse fuera de la foto, da de comer a los malpensados.
En definitiva: Gema Araujo guste más o guste menos es la nueva Alcaldesa de la ciudad y eso debe aceptarse si se tiene convicción democrática. Otra cosa es que ella en lugar de serlo de todos los linenses, se limite a serlo de los suyos y todos los pasos que de sean para contentar a esos pocos hambrientos de sangre y de guerra.