viernes, 29 de julio de 2011

LOS SOCIALISTAS Y EL PSOE


En ocasiones –más de la cuenta- cometo el error de generalizar y hacer pagar justos por pecadores en muchas de las opciones que hago públicas. Con mayor frecuencia me pasa cuando hablo de los catalanes; más aún de los “catalinos” y casi siempre cuando me dirijo a los socialistas. Verdaderamente parte de esta injustica la cometo porque en España se ha creado una especie de vínculo indisoluble entre quienes se sienten socialistas y quienes pertenecen al PSOE. Ambas cosas en muchos detalles parecen incompatibles. Todo el mundo conoce mis nulas simpatías por este partido porque son ya muchos años y muchos casos en los que desde esas siglas se han cometido una serie de atropellos inaceptables. Muchos listos aprovecharon la necesidad social de arrimarse al mal llamado progresismo para llenar sus bolsillos a costa de la confianza que les brindó la gente inocente y con un corazón de izquierdas. Conocemos a muchos millonarios que han hecho su fortuna amparándose en estas siglas y seguro que por eso, le tengo un absoluto y total rechazo a todo lo que huela a capullo. Y no me refiero al de rosas precisamente que me encanta, sino al de esa otra rosa más que marchita de corrupción y carente de  vergüenza.
Y todo esto viene al caso porque hace unos días, tomando una copa en una caseta de la feria linense, tuve la oportunidad de saludar a Antonio Fernández Borastero y a Rafael González. Son dos tipos que me caen bien y con los que ni me une ninguna amistad, ni siquiera he mantenido grandes conversaciones con ellos. Pero me siento de alguna manera identificado con los dos, de igual forma que con otros muchos que tuvieron la valentía en su momento de dar la cara y enfangarse en la política local con la mejor de sus intenciones. Digo que me identifico porque hicieron lo mismo que yo en su día. Se implicaron y seguro que pusieron lo mejor de ellos mismos para que todo saliera de la mejor manera posible dentro de sus escasas posibilidades. Lo harían mejor o peor, pero lo hicieron. Otros mientras tanto se han dedicado toda la vida a poner verde a diestro y siniestro sin dar un palo al agua y últimamente escondiéndose en un anonimato que les permite insultar impunemente a través de internet. Esa es la diferencia.
Que yo conozca, ni uno ni otro fueron causantes de ningún escándalo, ni de enriquecerse gracias a su paso por la política. Por eso, cuando hablo de los socialistas corruptos, de los golfos del PSOE, etc., y generalizo de manera injusta, me olvido que en ese colectivo, como en todos los demás que congregan a miles de personas cada una de su padre y de su madre, hay gente “pa tó”, de todas clases y de todos los estilos.
Antonio y Rafael, por poner dos ejemplos con los que me he cruzado recientemente, son dos de esos linenses que aportaron lo que supieron y pudieron y no precisamente en una buena etapa de la ciudad. Tal vez no gustó como lo hicieron y así, el pueblo soberano los mandó a casa. Sigue la historia con quienes llegaron después y así seguirá siendo mientras exista la democracia. Es el juego.
En nuestro legítimo derecho, está criticar la gestión de quien gobierna y mover ficha cada cuatro años para poner y quitar peones. Pero desde luego, siempre tendrán mi respeto quienes se expongan a esas críticas, dando la cara, currando por la ciudad y no “llevándoselo”, porque entonces no solo no voy a respetarlos, sino que caerá sobre ellos la más afilada de las puntas de mi pluma y lo que es peor, de mi lengua, que cuando quiero es de lo más peligrosa. 

lunes, 25 de julio de 2011

CHIMPUN-CHIMPUM

Definitivamente la edad me pasa factura y noto como me estoy haciendo viejo. Pero además observo como me estoy quedando solo en mis gustos y preferencias a la hora de entender la feria, la fiesta, el baile, la música…Me urgen unas sesiones en el diván de un psicoanalista para que me aclare por qué razón no puedo ser uno más de la masa que se divierte saltando al compás de un chimpun-chimpun monótono y a mi juicio desagradable. Reconozco que soy yo el equivocado porque cuando todo el mundo ve una cosa y tu no, es imposible pensar que el que se equivoca es todo el mundo y no tu. Es como el del chiste del chaval que llevaba el paso cambiado en el desfile militar y su madre pensaba que el único que iba bien era su hijo…
Entiendo el paso del tiempo, la renovación en los conceptos de la fiesta y que para gente que no es de la cuerda, le molesten y cansen las sevillanas. Es normal. Lo que me parece menos normal es que incluso a esa otra gente que todavía quedamos –muy pocas-, las sevillanas se hayan convertido en la excepción dentro del repertorio de una caseta con un perfil determinado. Y a más a más como dirían los catalanes, cuando ponen sevillanas suelen ser popurrit de Plaza Nueva o las de cachondeo. Es imposible oír a Los Romeros, a Marismeños, al Pali, a Los Hermanos Reyes, a Ecos, etc. etc…Y no hablo de rumbas, de pasodobles, de tangos, de esa música tan recurrente y divertida para momentos de la noche en la que todo el que tiene cuatro copas, necesita saltar y brincar al son de Rafaela Carrá, del Barrio, de Rosario, de Pastora Soler, de Niña Pastori y un sinfín de artistas que ofrecen esas canciones desenfadas y muy propias para una feria. Ya puestos, son perfectamente admisibles esas otras canciones de siempre para los veranos que como nadie supo comercializar George Dann  y por supuesto, los Paquito el Chocolatero de turno. Nada que objetar. Ahora bien, la música discoteca, esa que yo llamo en mi ignorancia del chimpun-chimpun, se me hace extraña e incomprensible en determinadas casetas que quedaban en el ferial linense y que poco a poco, se han ido pasando a ese lado “oscuro” dicho con sorna y sin pretensión de ofender a nadie, obviamente.
Y por otro lado, es lo que hemos de asumir quienes no pertenecemos a ninguna peña ni asociación en la que pudiésemos opinar al respecto. Agradecidos encima que entramos y nos divertimos “por la cara”, sin más compromiso que ir cuando nos da la gana, limitarnos a pagar nuestras copas y ocupar un sitio al que no tenemos ningún derecho legítimo.
Como siempre en mis artículos me limito a opinar libremente y no por eso siento cátedra alguna ni estoy en posesión de ninguna verdad. Simplemente expreso públicamente mi tristeza porque viví otra cosa en otros tiempos y cuando las canas se apoderan de ti, sin querer te vuelves nostálgico y seguramente un mucho de majaron. Soy de la opinión que la música disco la tienes todo el año en cualquier local y llegando la feria, en el sur de España, me parece más lógico defender nuestro folclore que guste más o guste menos, se basa en las sevillanas, las rumbas y los compases flamenquitos. Otra cosa es que quien no va en todo el año a una discoteca, llegada la feria necesita bailar esos ritmos impuestos que le son nuevos.
En  fin, que son cosas de viejos, de cascarrabias, de puretas, de confundidos por la noche y todo eso. Pero al menos, mientras Dios me de salud, procuraré seguir buscando esos rescoldos que aunque cada vez más escasos,  quedan todavía de quienes consideran como yo que no cabe la resignación, sino el mantenimiento de criterios con firmeza ante la avalancha de quienes han decidido cargarse lo que es nuestro. Y tengo la fortuna de comprobar por el momento que hay ciudades en las que si existe ese afán como Jerez, Sanlúcar, El Puerto de Santa María…Están las casetas del chimpum-chimpun, las que alternan una cosa con la otra y las que se mantienen en sus raíces como diciendo: “Aquí no, lo siento…Se ha confundido de caseta. Lo nuestro son catavinos, manzanilla, sevillanas, vestimenta adecuada…Lo de toda la vida”…
Y acabo pidiendo disculpas a mis lectores por la grosería, pero lo único que me queda es asumir mi inconformismo con una ordinariez muy de moda: “A mamarla”…

domingo, 24 de julio de 2011

UNA FERIA DEMOCRÁTICA

Mi palabra de honor que en la vida he oído una gilipollez más grande que esta: “Por fin ya tenemos una feria democrática”…Jajajaja…¿Qué habrá querido decir el gilipollas –por eso es una gilipollez-  de la radio al referirse en estos términos a nuestra velada de julio?. Me estoy figurando ir a la feria a votar y encontrarse unas papeletas a la entrada. Unos elegirían a la Caseta de la “Peña Madridista”, mientras otros a la de “La Lola”, otros la de “La Puñetera” y otros la de “El Encuentro”….Y también habría quien se decidiría por el “Ratón Vacilón”, por “El Látigo Macareno” o por “El Canguro”. Seguro que el locutor se decantaría por “La Cárcel”…Cada uno tira para lo suyo. Pero no quedaría ahí la cosa. Sin duda habría gente que votaría “La pesca de patitos”, las “Carreras de camellos” o el “puesto de los pulpos”…
De verdad que es gana de decir estupideces y considerar estúpida a la gente que las oye. ¿Qué es una feria democrática?...Que yo sepa, nuestra feria como todas, es una oferta de ocio amplia y variada donde la gente participa en función a su interés, su deseo y sus posibilidades económicas. Se entiende que debe haber un respeto a la convivencia por aquello de tratarse de una importante aglomeración de público y para ello, las fuerzas de seguridad velan porque todo transcurra dentro de la normalidad. Esto, con tanta borrachera juvenil es cada vez más complicado y por eso, en ciudades como La Línea que siempre ha sido tan “democrática”, hubo un momento en que se demandaba este orden ante tanto incidente, tanta pelea y tanta inseguridad. Se creó un grupo especial dentro de la Policía local que desde luego, tan cuestionada y criticada por la oposición socialista de entonces, ahora que llega al gobierno, lo primero que ha hecho es mantener este grupo para la feria. Por algo será. Posiblemente porque está compuesto por un numero de profesionales serios e implicados que se toman a pecho su trabajo y responsabilidad y gracias a ellos y a la presencia permanente de la Policía nacional, la feria de los últimos años ha sido segura, además de “democrática”.
Y precisamente lo que más necesite esta feria nuestra es un criterio unificado. Que las casetas de jóvenes estén juntas y en otra zona del recinto, las llamadas familiares o de asociaciones. Así, los diferentes estilos de la fiesta, los tipos de música y los decibelios tan distintos, convivirían mejor que ahora que se estorban unas casetas a otras y se mezclan los ambientes innecesariamente.
La pena es que el concepto “democracia” se confunde con demasiada facilidad. En más de una ocasión he oído utilizar este término de manera inadecuada e inoportuna. La democracia no es más que una manera de organizar la vida política de un país. Dar la opción de elegir a tus dirigentes. Nada más. La democracia no tiene  nada que ver con la libertad salvo la de elección. Ni tampoco con el respeto, ni con la moral, ni con los principios de honor e integridad que deben reinar en cada cual.
Un tipo se metió en una cola de un cine sin respetar el orden y su argumento es que estábamos en democracia. Ni puta idea. Pero es menos razonable que esta confusión la propague quien debe tener un mínimo de cultura y conocimiento para comunicar a los demás. Se que es pedirle peras al olmo, pero aún así, no me resisto a apuntar cierta claridad por si alguien a estas alturas, todavía piensa que hay una feria democrática, un circo democrático o una carnicería democrática. Porque visto así, también es posible una gilipollez democrática…Total…
Y es que la feria democrática de este año es el comienzo de lo que fue en aquellos nefastos años para la historia linense. Ha sido una bronca detrás de otra y había más ambiente en la calle que dentro de algunas casetas que se vieron obligadas a cerrar antes de tiempo porque la crisis ha hecho mucha mella en los bolsillos de este pueblo y más, cuando es una feria tan larga. Esta es la “democracia” que demandan algunos delincuentes y esta es la feria democrática que se les va a facilitar, para tenerlos distraídos mientras los que llevan la batuta acechan al negocio que les hizo millonarios hace unos años.

lunes, 18 de julio de 2011

EL DOMINGO ROCIERO


Reconozco que hace años que me corté la coleta. Tuve la fortuna de participar de aquellos “primeros” años en los que en la calle Real se inició espontáneamente una manera de vivir la mañana del primero domingo de nuestra feria. Misa en la Inmaculada, porque era Domingo; concurso de caballistas por la calle Real y con un jurado que se sentaba en la puerta del Círculo Mercantil. Como en aquellas fechas se estaba pariendo lo que hoy es nuestra hermandad del Rocío, pronto la misa aquella del Domingo y tratándose de feria, empezó a tener tintes rocieros. Y como por arte de magia, en la casa de la familia Villar, copitas a todo el que pasaba, Cañizares que sacaba altavoces a la calle con discos de sevillanas, ambiente similar en la fachada de una tienda que se llamaba Chintya y así, poco a poco, cada año iba a más y a mejor. El grupo rociero “Voces Andaluzas” de Puerto Real, venían cada año a deleitarnos, no solo con el arte de sus voces, sino con la de la su amistad entrañable, pues eran unos verdaderos señores y desde luego, unas magníficas personas.
Y esa mezcla de vinito, trajes de flamenca y de corto, música de sevillanas y ambiente rociero en definitiva, provocó tal vez de manera equivocada que ese primer domingo de nuestra feria linense, empezase a llamarse y a conocerse como Domingo Rociero. Nunca fuimos cuatro gatos, pero lo cierto es que en pocos años, aquello se masificó extraordinariamente y todo empezó a cambiar. El Ayuntamiento, con su mejor intención, tuvo la iniciativa de promocionar el día con carteles y dándole más apoyo a la fiesta. Pronto, las hermandades, siempre al acecho de un duro para sus endebles arcas, vieron el filón para intentar sacarle pasta al asunto. Y lógicamente, la propia hermandad del Rocío que puso a la venta unos vasitos de cerámica que colgados del cuello, servían para ir cogiendo la preceptiva tajada, poquito a poquito y no de golpe. Eran miles los vasitos que se vendían. Pero claro, empezaron a llegar los listos de turno y ya había vasitos de todo tipo, de todo tamaño, de todos los colores y dejó de ser negocio. Las hermandades y otros colectivos que montaban pequeños bares para recaudar fondos, tenían que competir con quienes montaban el chiringo sin otra pretensión que sangrar a cualquier despistado que llegaba a La Línea donde le habían dicho que todo era gratis…En definitiva, el despropósito de adueño de la situación y ya empezó quien defendía que era mejor celebrarlo en el recinto ferial que en  el centro. Los hosteleros divididos en ese criterio. Los reposteros de las casetas, haciendo platos calientes y a precios de oferta para tirar del ambiente para allá. Y como es legitimo, cada mochuelo tirando para su olivo. Pero lo triste es que este pueblo no tiene medidas para nada. De un simple domingo de feria, pasamos a ser un referente nacional con el llamado “Domingo rociero” copiado en otras ciudades incluso, pero al mismo tiempo, solo unos años después, este domingo es más parecido a San Fermín solo que sin toros. Y claro, las sevillanas resultan ser una música repetitiva y coñazo; el fino es peleón y cabezudo; El traje de flamenca o de corto es incómodo y hace mucho calor…Pues nada,…camisetas, pantalones cortos, manguerazos de agua, botellonas de tintorro cutre, borracheras asquerosas, peleas,…
La edad me pasa factura, pero aún así, defiendo que las sevillanas son nuestra música y la feria es el momento para ensalzarlas, bailarlas, acompañarlas y canturrearlas, teniendo en cuenta que el resto de música la tenemos todo el año. Si el fino es duro, está siempre el recurso de la cervecita fresquita, la manzanilla, incluso el rebujito. Y en cuanto al calor para vestirse, que me perdone el mundo, pero tenemos el ejemplo de la feria de Málaga que es en agosto y allí no se muere nadie por vestirse con los atavíos propios de la fiesta…
Más que me pese y después de haberlo criticado durante años, ahora el domingo “rociero” me voy a la playa porque no me considero capaz de soportar este nuevo ambiente que nada tiene que ver con el original. Y ya aprovecho para reivindicar que se le cambie el nombre. Primer domingo de feria estaría  mejor que domingo rociero. Ya pinta poco el sentir del Rocío en esta historia y menos con unas autoridades que ni se identifican, ni lo sienten, ni lo conocen, ni les importa un pito.
Unas fotitos amenizan este texto para que alguien me contradiga en mis argumentos.

Esto es una cosa…





Y esto otra bien distinta…










¿Domingo rociero?...
Pues nada…¡¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCÍO!!

miércoles, 13 de julio de 2011

RUBALCARA


Consciente de lo quemada que está la marca PSOE, lanzarse al ruedo de unas elecciones en las que todos los pronósticos apuntan a una nueva debacle no es plato de gusto para nadie. Menos, para un ganador nato y para  quien hasta ahora ha sido el Maquiavelo, el instigador, el inventor, el mentor, el estratega de todo el entramado socialista de los últimos años en España.
Tanto es así, que al nombrarse próximo candidato, el primer movimiento que hizo fue procurar apartar un poco la otra marca quemada: Rubalcaba. Su operación subliminal fue la de: “llamarme Alfredo”…Porque claro, eso puede dar la impresión, -sobre todo a los incautos-, que así se es más cercano, más progre, más de izquierdas, más familiar. Es como querer presentarse en sociedad con una especie de chaqueta de pana del 2011. Pero no ha podido ser. Seguramente, algunos de sus asesores le habrá dicho que eso tiene poco recorrido y que guste más o guste menos, tiene que salir a la palestra con el nombre por el que todos lo conocemos. Y así, llegado el momento de la rimbombante presentación pública de su candidatura, la marca RUBALCABA, o sea, Alfredo Pérez, sale al estrado con la misma intención de siempre, encantando serpientes y pretendiendo continuar con esa línea de tomarles el pelo a todos los españoles. Quizá sin tener demasiado en cuenta, que cada vez son menos españoles los que se dejan tomar el pelo, por muchos discursos demagógicos que se lancen al viento nacional.
Guiños al 15 M que a cualquiera que tenga vergüenza le sonroja la cara. ¿Ahora Alfredo?...¿Ahora nos viene con complicidades con los indignados y sin acordarse que era ministro del interior cuando desobedeció una orden de la junta electoral de desalojar la Puerta del Sol?...¿Tal vez estaba preparándose el camino?...¿Tal vez le convenía no meterse en jaleos con esta gente procurando ahora su voto y confianza?...Estoy seguro que va a engañar a mucha gente en su campaña. Estoy seguro que serán muchos todavía en este país los que sigan metiendo en la urna una papeleta del PSOE, convirtiéndose en cómplices de corruptelas, de ERES, de escándalos de SGAE, y de multitud de basura política que se esconde bajo la alfombra de una siglas que han machacado ellos mismos.
Y para rematar de cabeza y por la escuadra como hacen los que meten goles de campeonato, se deja caer en su discurso con que tiene un proyecto para España y nuevas recetas de soluciones. Se me antoja en este momento una carcajada, si no fuese porque me duele en lo más hondo su sarcasmo. ¿Un proyecto?, ¿Nuevas recetas?, ¿Ahora?, ¿Por qué no antes?, ¿Por qué ha dejado pasar el tiempo desde su vicepresidencia del gobierno y desde su ministerio del interior, sin sacarnos de esta crisis, si tenía soluciones?...
Jamás habrá nadie capaz de convencerme ni plantearme un solo argumento para que en mi torpeza comprenda que alguien vote al PSOE, pero en este momento, en las próximas elecciones y con Alfredo de candidato, aseguro que menos que nunca.
Dice que cuenta con un proyecto para sacar a España de la crisis y se queda tan pancho…Tiene tela marinera el asunto…

viernes, 8 de julio de 2011

LOS DEMONIOS DE LA S.G.A.E.

No cabe duda que la SGAE está demonizada y su imagen más deteriorada imposible. Convendría aclarar algunos conceptos que seguro a mucha gente le servirá para hacer un juicio de valor con más conocimiento de causa, pues oye cosas y no sabe muy bien de qué va la cosa. Lo cierto es que para esa gente a la que me refiero, la SGAE es un grupo de sinvergüenzas que le sacan la pasta a diestro y siniestro sin más razón ni motivo que enriquecerse por la cara. Nada tiene que ver con la realidad. Vayamos por parte. S.G.A.E. son unas siglas que corresponden a la Sociedad General de Autores y Editores. A esta sociedad pertenecen –pertenecemos porque yo soy socio numerario- , los que componen música de todos los estilos, los que escriben canciones, libros, obras de teatro, ópera, los que hacen películas, y en definitiva, todas aquellas personas creativas que realizan obras de tipo audiovisual, escénica, musical o literaria en cualquier soporte. Esta sociedad tiene la misión de hacer llegar a sus socios los dineros que generan sus obras. Porque hay que tener una cosa en cuenta y más en los tiempos que vivimos. Yo escribo una canción para un artista que me la encarga y no le cobro un solo euro por la composición…¿Dónde está mi negocio o mi beneficio…? Pues en los derechos que esa canción me genere siempre y cuando tenga éxito. Las emisoras de radio, las de televisión, las discotecas, las compañías discográficas, y los espectáculos públicos que se organizan pagan un canon a la SGAE y la SGAE a su vez, se queda con una comisión de mantenimiento de la sociedad y el resto lo reparte a los autores que corresponda.  Hasta aquí no pasa nada. ¿Dónde empieza la incomprensión y la crítica a la SGAE?...Pues en el momento que cobra a una peluquería, a un gimnasio o a un bar de tapas…Pero todo tiene una explicación. Si tu te compras  un CD para oírlo en tu casa, en la propia compra del CD ya estás pagando al autor y a su vez, la discográfica que grabó el CD también…Todos en paz. Pero ahora vamos a tapear y tenemos la opción de elegir entre un bar que tiene música de fondo y otro que no tiene. Posiblemente entremos en el que tiene música porque tendrá más ambiente. Igualmente, un gimnasio puede tener unas magníficas instalaciones y unos monitores magníficos, pero para hacer determinadas actividades, como yoga, spinning, pilates, fitness, aerobic, etc., es fundamental una música ambiental. Pues es razonable que ese bar, o ese gimnasio que está cobrando a la gente que entra en su negocio, también haga participe a quienes compusieron esa música con la que están ganando dinero. El error está en la cantidad injusta y excesiva que cobra la SGAE, pero no en el hecho de cobrarles. No es ningún robo, es de justicia. No es lógico ni razonable que alguien monte un pub, gane dinero poniendo copas y de fondo haya una canción que he compuesto yo y yo no participe aunque sea mínimamente de su negocio…El problema es la cantidad, no el concepto.
Pero ahora ha surgido una historia que nada tiene que ver con los autores, ni con los editores, sino con los golfos, que es muy diferente. La SGAE no es una sociedad de golfos, aunque haya golfos que estén en la SGAE. Como en los políticos, en los sindicatos, en las empresas, en la banca, en la iglesia y en cualquier colectivo de personas, hay gente que no sabe comportarse y antepone la pasta y sus intereses particulares a los generales. Se pasan la ética y la moral por donde pueden y deterioran la imagen de los demás que no tienen la culpa. Ahora en la SGAE se ha descubierto una trama corrupta que desviaba fondos a empresas filiales con el consentimiento de su presidente y algunos miembros de la junta directiva. La pena es que no se llegará al fondo de todo porque la inmensa mayoría de los dirigentes de la sociedad resultan ser de los de la “ceja” y eso tiene más perdón por parte del actual gobierno que necesitó de estos artistas cuando la guerra de Irak y cuando la campaña electoral del 2008. Ver a personajes como Víctor Manuel en la junta de ahora, me pone la piel de gallina y me hace sospechar que aunque yo sea un autor humilde y con poco repertorio en la sociedad, mis intereses no me los va a defender alguien como el que siempre ha presumido de comunista o socialista o lo que sea, pero que luego se embolsa cantidades millonarias por estar en la cocina de la sociedad mientras se guisa el día a día.
Ojalá la justicia por una vez, haga su trabajo sin miramientos y enchirone a quienes hayan puesto el cazo indebidamente y por favor, que devuelvan el dinero porque de lo contrario, seguiremos como siempre en este país, que la gente roba y roba, va a la cárcel unos meses y luego sale sin problemas y disfrutando de su chalet, su yate y su estatus poderoso sin que nadie le reclame nada.

martes, 5 de julio de 2011

SAMUEL FERNÁNDEZ

Un término muy utilizado últimamente cuando queremos referirnos a alguien con desprecio es llamarlo impresentable. Prefiero en este caso renunciar a esa opción, muy fácil por otra parte, y decir que Samuel Fernández, al menos para los linenses, es un individuo que no necesita presentación. Y no por la brillantez de su curriculum precisamente, sino más bien por lo muy conocido que resulta para la gente, básicamente para los muchos que han sido víctimas de sus múltiples fechorías.
Pero como todo hijo de vecina, también el disfruta del privilegio de ser un perfecto desconocido para otra mucha gente que se ha incorporado a su vida en los últimos años y oyéndole a través de una emisora de radio en la que, cual pastor evangélico, da la impresión que es un tipo ejemplar, de conducta intachable, religioso, honesto y leal a la integridad como persona… Seguro que hay gente que se lo cree. Es normal. Si tu pones la radio y oyes a un tío cualquiera decir “tolerancia cero para el maltrato”, no te imaginas que luego el le de palizas a su esposa. Y si le oyes hablar de honradez, no te figuras que el mismo locutor sea un estafador más que consolidado. Pasa todos los días y con todos los que se dedican a hacer radio o televisión. Dan una imagen que tal vez luego no coincida en absoluto con la realidad. De hecho y como anécdota, hace unos días en el hospital de La Línea, me encontré a un señor que me preguntó si yo era García Guillermo el que hacía un programa en la tv de La Línea…Me resultó curioso que después de varios años todavía haya gente que me recuerde por aquellos programas que hice durante solo dieciocho semanas. Y claro, cuando le dije que si, al momento el me comentó que le resultaba muy simpático. Esa era la impresión que le daba y a lo mejor después, yo soy un “ciezo manío”…Es lo que tiene. Allá cada cual cómo actúa, cómo habla, donde habla, qué dice exactamente y a quien es capaz de convencer. De igual modo, el que tiene el auricular del aparato de radio en su oreja será dueño de creer o no creer al locutor en cuestión y de tragarse el mensaje en mayor o menor medida.
Volviendo al individuo que protagoniza este artículo, mi nada admirado y menos respetado Samuel Fernández, lo conocí hace muchos años cuando como es su costumbre me engañó como a un Chino –que por cierto no se de donde viene esto de los Chinos en mi creencia que son ellos los que nos están engañando a todos-. En aquel entonces, regentaba, o gerenciaba, o era propietario de un local en el polígono INCOSUR que en esas fechas llamábamos Confecciones Gibraltar en recuerdo de aquel proyecto inacabado. Yo dirigía una comparsa y nos contrató “verbalmente” para actuar en la noche del sábado del carnaval linense. Obviamente no nos pagó y tampoco lo hizo a un grupo de brasileñas que estaban también allí contratadas esa noche. Al menos eso creo porque estaban histéricas y quejándose de lo mismo que nosotros. Fue un fracaso -como todo en su vida- y su actitud fue quitarse de en medio, no dar la cara y tomar el pelo a un grupo de chavales que ilusionados después de meses de ensayos para disfrutar en carnaval, vieron como pasaban su noche principal de la fiesta, en un local de Campamento, sentados y bostezando esperando un cheque que nunca llegó. Así conocí al personaje y desde entonces quedó retratado para siempre conmigo. Luego, todo han sido comentarios que me llegaban de sus historias y “negocios”. Barbaridades una detrás de otras y la mayoría de increíble magnitud. De la Balona, de los trofeos, de Almería, de Ceuta, de mármoles, de coches, de su residencia de ancianos y un interminable etc., de asuntos que no me incumben de manera directa y que además tienen el crédito y la solvencia que cada cual quiera darle porque yo no tengo pruebas de nada de eso y al final, mi opinión me la reservo, aunque lo tengo clarísimo.
Y llega la política. Me consta su interés por traer el GIL a La Línea. De ahí su odio desmedido con este grupo, ya que cuando investigaron quién era, obviamente no le confiaron el proyecto. El lo vende al contrario, claro, pero yo conozco la verdad y no es la que el cuenta. Luego se enroló en el Partido Popular y fue el responsable de la campaña linense de 1999. Yo lo fui de la del GIL y conmigo hizo el más espantoso de los ridículos. El de once concejales pasó a tener cuatro y yo de ninguno pasé a diecisiete. Más tarde empezó a tontear con el PSOE y así lleva la tira de años, dale que te pego, todos los días en la radio y haciendo el ridículo elección tras elección. Siempre le gané abrumadoramente por más campañas que hizo para el PSOE.
Volví a tener una desagradable experiencia personal con el y fue cuando siendo yo concejal me llamó una noche a las tres de la madrugada, en dos ocasiones y me amenazó de muerte, además de literalmente cagarse en mi puta madre. Tras mi denuncia en comisaría, fuimos citados en el juzgado y mi abogado acabó convenciéndome de que no siguiese adelante ante su promesa de que no volvería a dirigirse a mi, ni a llamarme, ni a insultarme. Su promesa como era de esperar fue incumplida desde el día siguiente y comenzó una serie de intervenciones radiofónicas en las que según me contaban me ponía a caer de un burro. Me puso el apodo de “la niña lagarterana” y así me ha estado llamando durante siempre. Sinceramente me hace gracia este detalle y no me ofende en absoluto y menos viniendo de el. Es más, le agradezco la deferencia de gastar su tiempo en algo tan ingenioso y divertido como prestarme atención. Cosa que yo hasta hoy no he hecho con el, por cierto.
Y es que más que le pese, nunca hablo de Samuel Fernández, ni le oía, ni le oigo, ni le oiré. Lo ignoro por completo porque entre las muchas diferencias que nos marcan a el y a mi, una de ellas es que yo soy una persona feliz y el sigue siendo un absoluto desgraciado, el pobrete. Y no lo digo de manera despectiva. Lo digo con pena y el sentimiento que me invade ver que un ser humano sea tan infeliz y su vida se limite a limosnear ayudas para insultar a los demás, no tener ni oficio ni beneficio aunque el se autodefina como empresario, no tener la libertad de salir solo por la calle por temor a que le partan la cara, y entre otras cosas, vivir en una casa llena de rejas. Si yo tuviese su ralea y sus malas entrañas, diría cosas y detalles de tipo personal que conozco y que son para echarse las manos a la cabeza, pero eso sería como bajarme a su nivel y me resulta imposible aunque quisiera. Son siglos luz de distancia los que nos separan en cultura, en educación, en saber estar, en honestidad, en honradez, en vergüenza, en credibilidad, en buen gusto, en sentido del humor, en arte, en creatividad, en conocimientos, en principios fundamentales de civismo y convivencia…Imposible.
Y lo cierto es que jamás me había planteado perder mi tiempo y mi espacio informático en hablar de este tipo, pero resulta que hace unos días me comentaron que otra vez me había nombrado en su radio con una estupidez como que el primero que se cargó fue a mi…jajaja. También nos diferencia el talento, me olvide antes.
En definitiva, que lejos de insultarlo y bajar a su nivel, sacando a relucir tropelías y descalificaciones como puede ser de justicia, prefiero recurrir a mi templanza y sentido cristiano para pedir por el y desear que algún día tenga la fortuna de reaccionar y darse cuenta que no siempre se hace daño por voluntad y que tal vez, el odio, el rencor, la envidia, la ira, el pataleo, la amargura, la infelicidad, y todo eso que le corroe, no conduce más que a enfermar de cuerpo y de espíritu, a ser un desgraciado permanentemente y aunque a base de acostumbrarse a engañar tanto a los demás, acabe uno engañándose a si mismo y llegar a creerse que uno es feliz, que todo va bien y que tiene amigos, en lugar de gente que le toca las palmas por miedo y por temor a represalias. Lo digo de corazón: Alguien así, es digno de lástima.
Y pidiendo disculpas por la extensión de este artículo, en la convicción de su excepcionalidad, hagamos un planteamiento gráfico de una imaginaria comparativa entre el personaje en cuestión y yo mismo.
Un poné: Me levanto por la mañana, me miro al espejo y no me sorprendo porque a todo se acostumbra uno. Me digo a mi mismo que tengo oficio y beneficio, que me gano la vida honradamente y que poseo la inmensa fortuna de vivir en paz conmigo mismo y con los demás. Trabajo, descanso, como, río, hablo, fumo, bebo, veo la tele, leo, un rato de ordenador, salgo, entro, viajo, voy de tapas  o a cenar con mi mujer, voy al cine, al teatro, a conciertos, a pubs y discotecas… y en fin, hago una vida normal pero plena, comparto amigos, sonrisas, ilusiones, alegrías, sinceridades,… y cuando llega la noche, me acuesto con la incomparable felicidad de tener mi conciencia tranquila junto a una familia a la que quiero y que me quiere.
Otro poné: Se levanta por la mañana, se mira al espejo y ya la cosa empieza malamente porque esa operación tiene cojones…Se dice a si mismo que no tiene ni oficio ni beneficio, que tiene que seguir pasándose la vida engañando al personal, inventándose cosas, figurándose que la gente lo llama por teléfono, le escribe cartas y le manda mensajes de correo electrónico. Se plantea salir a pasear pero no puede, ni ir a cenar con su mujer tranquilamente, ni quedar con amigos de verdad para tomar algo…Todo muy triste y al final, al acostarse, tener la certeza de no saber que existe la conciencia tranquila.
Total, que en mi afán por ser generoso, propiciado sin duda por la buena leche que mamé, ruego al cielo y a todo el mundo en general una oración por esta persona que no cuenta con la suerte de ser feliz, de estar tranquilo y de disfrutar de lo mucho y bueno que nos ofrece la vida. Ojalá un día de estos y cuanto antes mejor, se canse en paz.