No cabe duda que la SGAE está demonizada y su imagen más deteriorada imposible. Convendría aclarar algunos conceptos que seguro a mucha gente le servirá para hacer un juicio de valor con más conocimiento de causa, pues oye cosas y no sabe muy bien de qué va la cosa. Lo cierto es que para esa gente a la que me refiero, la SGAE es un grupo de sinvergüenzas que le sacan la pasta a diestro y siniestro sin más razón ni motivo que enriquecerse por la cara. Nada tiene que ver con la realidad. Vayamos por parte. S.G.A.E. son unas siglas que corresponden a la Sociedad General de Autores y Editores. A esta sociedad pertenecen –pertenecemos porque yo soy socio numerario- , los que componen música de todos los estilos, los que escriben canciones, libros, obras de teatro, ópera, los que hacen películas, y en definitiva, todas aquellas personas creativas que realizan obras de tipo audiovisual, escénica, musical o literaria en cualquier soporte. Esta sociedad tiene la misión de hacer llegar a sus socios los dineros que generan sus obras. Porque hay que tener una cosa en cuenta y más en los tiempos que vivimos. Yo escribo una canción para un artista que me la encarga y no le cobro un solo euro por la composición…¿Dónde está mi negocio o mi beneficio…? Pues en los derechos que esa canción me genere siempre y cuando tenga éxito. Las emisoras de radio, las de televisión, las discotecas, las compañías discográficas, y los espectáculos públicos que se organizan pagan un canon a la SGAE y la SGAE a su vez, se queda con una comisión de mantenimiento de la sociedad y el resto lo reparte a los autores que corresponda. Hasta aquí no pasa nada. ¿Dónde empieza la incomprensión y la crítica a la SGAE?...Pues en el momento que cobra a una peluquería, a un gimnasio o a un bar de tapas…Pero todo tiene una explicación. Si tu te compras un CD para oírlo en tu casa, en la propia compra del CD ya estás pagando al autor y a su vez, la discográfica que grabó el CD también…Todos en paz. Pero ahora vamos a tapear y tenemos la opción de elegir entre un bar que tiene música de fondo y otro que no tiene. Posiblemente entremos en el que tiene música porque tendrá más ambiente. Igualmente, un gimnasio puede tener unas magníficas instalaciones y unos monitores magníficos, pero para hacer determinadas actividades, como yoga, spinning, pilates, fitness, aerobic, etc., es fundamental una música ambiental. Pues es razonable que ese bar, o ese gimnasio que está cobrando a la gente que entra en su negocio, también haga participe a quienes compusieron esa música con la que están ganando dinero. El error está en la cantidad injusta y excesiva que cobra la SGAE, pero no en el hecho de cobrarles. No es ningún robo, es de justicia. No es lógico ni razonable que alguien monte un pub, gane dinero poniendo copas y de fondo haya una canción que he compuesto yo y yo no participe aunque sea mínimamente de su negocio…El problema es la cantidad, no el concepto.
Pero ahora ha surgido una historia que nada tiene que ver con los autores, ni con los editores, sino con los golfos, que es muy diferente. La SGAE no es una sociedad de golfos, aunque haya golfos que estén en la SGAE. Como en los políticos, en los sindicatos, en las empresas, en la banca, en la iglesia y en cualquier colectivo de personas, hay gente que no sabe comportarse y antepone la pasta y sus intereses particulares a los generales. Se pasan la ética y la moral por donde pueden y deterioran la imagen de los demás que no tienen la culpa. Ahora en la SGAE se ha descubierto una trama corrupta que desviaba fondos a empresas filiales con el consentimiento de su presidente y algunos miembros de la junta directiva. La pena es que no se llegará al fondo de todo porque la inmensa mayoría de los dirigentes de la sociedad resultan ser de los de la “ceja” y eso tiene más perdón por parte del actual gobierno que necesitó de estos artistas cuando la guerra de Irak y cuando la campaña electoral del 2008. Ver a personajes como Víctor Manuel en la junta de ahora, me pone la piel de gallina y me hace sospechar que aunque yo sea un autor humilde y con poco repertorio en la sociedad, mis intereses no me los va a defender alguien como el que siempre ha presumido de comunista o socialista o lo que sea, pero que luego se embolsa cantidades millonarias por estar en la cocina de la sociedad mientras se guisa el día a día.
Ojalá la justicia por una vez, haga su trabajo sin miramientos y enchirone a quienes hayan puesto el cazo indebidamente y por favor, que devuelvan el dinero porque de lo contrario, seguiremos como siempre en este país, que la gente roba y roba, va a la cárcel unos meses y luego sale sin problemas y disfrutando de su chalet, su yate y su estatus poderoso sin que nadie le reclame nada.