lunes, 18 de julio de 2011

EL DOMINGO ROCIERO


Reconozco que hace años que me corté la coleta. Tuve la fortuna de participar de aquellos “primeros” años en los que en la calle Real se inició espontáneamente una manera de vivir la mañana del primero domingo de nuestra feria. Misa en la Inmaculada, porque era Domingo; concurso de caballistas por la calle Real y con un jurado que se sentaba en la puerta del Círculo Mercantil. Como en aquellas fechas se estaba pariendo lo que hoy es nuestra hermandad del Rocío, pronto la misa aquella del Domingo y tratándose de feria, empezó a tener tintes rocieros. Y como por arte de magia, en la casa de la familia Villar, copitas a todo el que pasaba, Cañizares que sacaba altavoces a la calle con discos de sevillanas, ambiente similar en la fachada de una tienda que se llamaba Chintya y así, poco a poco, cada año iba a más y a mejor. El grupo rociero “Voces Andaluzas” de Puerto Real, venían cada año a deleitarnos, no solo con el arte de sus voces, sino con la de la su amistad entrañable, pues eran unos verdaderos señores y desde luego, unas magníficas personas.
Y esa mezcla de vinito, trajes de flamenca y de corto, música de sevillanas y ambiente rociero en definitiva, provocó tal vez de manera equivocada que ese primer domingo de nuestra feria linense, empezase a llamarse y a conocerse como Domingo Rociero. Nunca fuimos cuatro gatos, pero lo cierto es que en pocos años, aquello se masificó extraordinariamente y todo empezó a cambiar. El Ayuntamiento, con su mejor intención, tuvo la iniciativa de promocionar el día con carteles y dándole más apoyo a la fiesta. Pronto, las hermandades, siempre al acecho de un duro para sus endebles arcas, vieron el filón para intentar sacarle pasta al asunto. Y lógicamente, la propia hermandad del Rocío que puso a la venta unos vasitos de cerámica que colgados del cuello, servían para ir cogiendo la preceptiva tajada, poquito a poquito y no de golpe. Eran miles los vasitos que se vendían. Pero claro, empezaron a llegar los listos de turno y ya había vasitos de todo tipo, de todo tamaño, de todos los colores y dejó de ser negocio. Las hermandades y otros colectivos que montaban pequeños bares para recaudar fondos, tenían que competir con quienes montaban el chiringo sin otra pretensión que sangrar a cualquier despistado que llegaba a La Línea donde le habían dicho que todo era gratis…En definitiva, el despropósito de adueño de la situación y ya empezó quien defendía que era mejor celebrarlo en el recinto ferial que en  el centro. Los hosteleros divididos en ese criterio. Los reposteros de las casetas, haciendo platos calientes y a precios de oferta para tirar del ambiente para allá. Y como es legitimo, cada mochuelo tirando para su olivo. Pero lo triste es que este pueblo no tiene medidas para nada. De un simple domingo de feria, pasamos a ser un referente nacional con el llamado “Domingo rociero” copiado en otras ciudades incluso, pero al mismo tiempo, solo unos años después, este domingo es más parecido a San Fermín solo que sin toros. Y claro, las sevillanas resultan ser una música repetitiva y coñazo; el fino es peleón y cabezudo; El traje de flamenca o de corto es incómodo y hace mucho calor…Pues nada,…camisetas, pantalones cortos, manguerazos de agua, botellonas de tintorro cutre, borracheras asquerosas, peleas,…
La edad me pasa factura, pero aún así, defiendo que las sevillanas son nuestra música y la feria es el momento para ensalzarlas, bailarlas, acompañarlas y canturrearlas, teniendo en cuenta que el resto de música la tenemos todo el año. Si el fino es duro, está siempre el recurso de la cervecita fresquita, la manzanilla, incluso el rebujito. Y en cuanto al calor para vestirse, que me perdone el mundo, pero tenemos el ejemplo de la feria de Málaga que es en agosto y allí no se muere nadie por vestirse con los atavíos propios de la fiesta…
Más que me pese y después de haberlo criticado durante años, ahora el domingo “rociero” me voy a la playa porque no me considero capaz de soportar este nuevo ambiente que nada tiene que ver con el original. Y ya aprovecho para reivindicar que se le cambie el nombre. Primer domingo de feria estaría  mejor que domingo rociero. Ya pinta poco el sentir del Rocío en esta historia y menos con unas autoridades que ni se identifican, ni lo sienten, ni lo conocen, ni les importa un pito.
Unas fotitos amenizan este texto para que alguien me contradiga en mis argumentos.

Esto es una cosa…





Y esto otra bien distinta…










¿Domingo rociero?...
Pues nada…¡¡VIVA LA VIRGEN DEL ROCÍO!!