miércoles, 13 de julio de 2011

RUBALCARA


Consciente de lo quemada que está la marca PSOE, lanzarse al ruedo de unas elecciones en las que todos los pronósticos apuntan a una nueva debacle no es plato de gusto para nadie. Menos, para un ganador nato y para  quien hasta ahora ha sido el Maquiavelo, el instigador, el inventor, el mentor, el estratega de todo el entramado socialista de los últimos años en España.
Tanto es así, que al nombrarse próximo candidato, el primer movimiento que hizo fue procurar apartar un poco la otra marca quemada: Rubalcaba. Su operación subliminal fue la de: “llamarme Alfredo”…Porque claro, eso puede dar la impresión, -sobre todo a los incautos-, que así se es más cercano, más progre, más de izquierdas, más familiar. Es como querer presentarse en sociedad con una especie de chaqueta de pana del 2011. Pero no ha podido ser. Seguramente, algunos de sus asesores le habrá dicho que eso tiene poco recorrido y que guste más o guste menos, tiene que salir a la palestra con el nombre por el que todos lo conocemos. Y así, llegado el momento de la rimbombante presentación pública de su candidatura, la marca RUBALCABA, o sea, Alfredo Pérez, sale al estrado con la misma intención de siempre, encantando serpientes y pretendiendo continuar con esa línea de tomarles el pelo a todos los españoles. Quizá sin tener demasiado en cuenta, que cada vez son menos españoles los que se dejan tomar el pelo, por muchos discursos demagógicos que se lancen al viento nacional.
Guiños al 15 M que a cualquiera que tenga vergüenza le sonroja la cara. ¿Ahora Alfredo?...¿Ahora nos viene con complicidades con los indignados y sin acordarse que era ministro del interior cuando desobedeció una orden de la junta electoral de desalojar la Puerta del Sol?...¿Tal vez estaba preparándose el camino?...¿Tal vez le convenía no meterse en jaleos con esta gente procurando ahora su voto y confianza?...Estoy seguro que va a engañar a mucha gente en su campaña. Estoy seguro que serán muchos todavía en este país los que sigan metiendo en la urna una papeleta del PSOE, convirtiéndose en cómplices de corruptelas, de ERES, de escándalos de SGAE, y de multitud de basura política que se esconde bajo la alfombra de una siglas que han machacado ellos mismos.
Y para rematar de cabeza y por la escuadra como hacen los que meten goles de campeonato, se deja caer en su discurso con que tiene un proyecto para España y nuevas recetas de soluciones. Se me antoja en este momento una carcajada, si no fuese porque me duele en lo más hondo su sarcasmo. ¿Un proyecto?, ¿Nuevas recetas?, ¿Ahora?, ¿Por qué no antes?, ¿Por qué ha dejado pasar el tiempo desde su vicepresidencia del gobierno y desde su ministerio del interior, sin sacarnos de esta crisis, si tenía soluciones?...
Jamás habrá nadie capaz de convencerme ni plantearme un solo argumento para que en mi torpeza comprenda que alguien vote al PSOE, pero en este momento, en las próximas elecciones y con Alfredo de candidato, aseguro que menos que nunca.
Dice que cuenta con un proyecto para sacar a España de la crisis y se queda tan pancho…Tiene tela marinera el asunto…