Hace tiempo que lo vengo observando y como en tantas otras cosas me siento impotente, triste y defraudado por como suceden algunas cosas. En su momento, más bien al principio de esta nueva etapa democrática en España, vino una especie de modismo que consistía en colocarse una pegatina de la bandera española en la correa del reloj. Eso era un síntoma inequívoco de ser de derechas. Si para colmo, en el centro de la pegatina aparecía el escudo anterior al constitucional, más obvio todavía que el fulano que lucía tal atributo era franquista. Automáticamente la sociedad más progre del momento que tendía mucho más a vestir chaquetas de pana, tal y como hacían Felipe González o Alfonso Guerra, se escandalizaban ante tal desfachatez y crearon un rechazo a nuestra bandera como si este país se dividiera entre los que la sienten como suya y los que la desprecian.
En mi opinión, es lógico que en aquellos años de transición se produjese un fenómeno de división entre quienes se mantenían defensores nostálgicos del anterior régimen y los que apostaban –la inmensa mayoría- por un cambio hacia la democracia que acababa de instalarse. Pero ¿qué tiene que ver la bandera en todo esto?...
Y es que el asunto ha llegado a tal extremo y esa mal llamada izquierda ha hecho “tan bien” su trabajo, que ahora, transcurridas varias décadas, todavía hay quien cataloga de “facha” al que sin complejos ni prejuicios, luce la bandera de España de alguna manera. En el reloj, en una pulsera, en una camiseta o cualquier otra prenda de vestir. Nunca entenderé por qué unos cuantos necios desde su incultura e ignorancia más estrepitosa, tildan de nada a nadie por el mero hecho de blasonar un símbolo que une en lugar de separar. La bandera es de todos los españoles y lamentablemente parece que nos de vergüenza hasta que se note demasiado en la equipación de la selección de futbol. Si, esa que ganó el último campeonato del mundo; esa que nos hizo salir a la calle masivamente con la bandera y pudimos ondearla orgullosos sin demasiado temor a juicios gratuitos; esa que tenía en sus medias la bandera roja y gualda y la quitaron un buen día injustificadamente; esa que hay que hacer un ímprobo esfuerzo por encontrar la bandera en su elástica…¡¡que pena!!.
Y lo peor del caso es que el otro día entro en un bar y en la misma puerta había un pequeño stand donde una señorita regalaba prendas con la bandera inglesa a todo aquel que consumía una ginebra concreta y que cuyo símbolo y logotipo identificativo precisamente es la bandera británica…La gente se daba bofetadas por pillar algo de eso. Y vemos en la playa bañadores con la bandera inglesa lucida por españoles y en camisetas y donde encarte…Pero ojo, como esos mismos soportes lleven la española, mal asunto porque entonces eres un facha. Manda narices.
Pues por todo eso, yo que fui un negado durante muchos años a llevar nada con bandera alguna, ahora la llevo con la cara muy alta donde me de la gana. Y mi más contundente conclusión es que al que le joda, que mire para otro lado o que se vaya a tomar… “un polo de limón”