lunes, 28 de marzo de 2011

ESCUADRA Y SOLER

Soy “cortito” pero no llego a ser estúpido del todo y por esa razón, no voy a pretender hace entrar en razones a quienes, después de darse cabezazos contra la pared tras oír las últimas sentencias judiciales, hagan un juicio de valor serio y riguroso ante el anuncio público de Alfonso Escuadra y Jesús Soler de no seguir en política.
Ni quiero, ni debo, ni puedo ser objetivo a este respecto. Y esto obedece a que son amigos míos, pero más, -bastante más- a que he conocido al dedillo como han trabajado al frente de sus respectivas delegaciones, en estos años. Y más, bastante más, muchísimo más, porque me consta cual es su sentido de la honestidad, de entrega, de capacidad de trabajo, de honradez, de lealtad, de fidelidad, de amor a La Línea. Los obtusos, los indocumentados, los impresentables, los chusmas,…siguen con las patrañas de buscar corruptelas absurdas donde no van a encontrarse nunca o de cuestionar sus trabajos más allá de que luego uno sea un apasionado de la II guerra mundial y el otro no vaya a ver a la Balona porque no le gusta el fútbol…¿y qué…?
Precisamente he vivido codo a codo con ellos su afán por evitar triquiñuelas, maniobras extrañas, o posibles irregularidades en sus delegaciones y eso les costó su retirada “temporal” de sus tareas, precisamente porque posiblemente estorbaban en aquel momento. Eran molestos e incómodos para otros intereses y había que quitarlos de en medio…¡que disparate!.
Pero este tipo de acciones terminan por hacer un daño moral incalculable y a ver quién es capaz de encontrar luego un pegamento que reponga todas las piezas del jarrón que se ha roto deliberadamente. Y sobre todo en un pueblo en el que hay tanto majara afectado por los constantes vientos del estrecho, cuyas escasas luces no le permitirán jamás asimilar que La Línea, en su historia, ha tenido un nivel cultural tan impresionante como ha dejado atrás Alfonso Escuadra, ni que nunca hemos disfrutado de un responsable de deportes como Jesús Soler que se ha dejado la vida, con muy escasos medios, para que el deporte –en general- en la ciudad alcanzase niveles impensables.
Es una pena que gente como esta abandone el barco. No tengo idea si nuestro Alcalde Alejandro Sánchez contaba o no con ellos en su nuevo proyecto, pero en cualquier caso, me parece muy triste que la ciudad se permita el lujo de perder a estos dos linenses en su gobierno local y encima que se despidan “quemados”.
Seguramente de tanto mojarme acabaré empapado y más tarde ahogado completamente. Será en todo caso la factura que tendré que pagar por seguir fiel a mis principios de que o damos la cara por los que valen, o seremos cómplices de este mamarracho general en el que estamos convirtiendo nuestra sociedad. Ya lo hice defendiendo la honestidad incuestionable de Paco Muñíz en el caso Rosseworld y ahora lo hago por dos concejales de primera división que se han precipitado a decir adiós a la política activa, privándonos de su constatable buen hacer.
Espero y deseo – estoy seguro- por bien de mi pueblo que Alejandro tenga relevos, que si no lleguen a esa altura inalcanzable de los que se van, al menos continúen sus labores respectivas con la dignidad que merece un rincón tan castigado históricamente como es La Línea.
Ahora, como es de esperar, nos tocará escuchar multitud de gilipolleces con la recompensable tranquilidad y fortuna de saber que quienes las promulguen, serán los mismos de siempre, con sus complejos y frustraciones, sus amarguras e impotencias, con sus palpables ignorancias y sus pataleos desafortunados. Llevan años ladrando, pero no cabalgan ni en el caballo que pone Aspirina en la feria…Resignación paisanos.
En la película Casablanca, se hizo célebre la frase:…”siempre nos quedará París”. En esta película, nuestra mejor frase será: …”siempre nos quedará el turí, turí de Córdoba”.