Parto del respeto máximo al ser humano y por consiguiente, a sus ideas, a sus costumbres, a sus gustos, a sus manías, a sus tradiciones, a sus creencias y por supuesto, a sus tendencias sexuales. La persona primero es persona y luego es hombre, mujer, homosexual y lo que quiera que sea.
Pero si para mi existe un ser humano que merezca mi comprensión más absoluta, es ese que ha nacido con un cuerpo que nada tiene que ver con su mente. Debe ser terrible, mucho más que el homosexual que no se atreve a dar el paso por temor al rechazo social y sobre todo al familiar. Padres severos, retrógrados, educados en un machismo asqueroso, no pueden soportar tener un hijo “maricón”. Ante eso, el hijo se somete a un martirio interior que puede durar toda una vida. Antes, existían refugios como el seminario, el ejercito, incluso el matrimonio ficticio. Hoy por fortuna, hemos superado bastante de todo eso y no hace falta esa doble vida en la mayoría de los casos.
Donde me surgen mis dudas y sobre todo mis discrepancias es que ni tanto ni tan calvo. Como casi todo, las cosas deben establecerse en un equilibrio de normalidad y no pasarnos de un extremo a otro. Antes, parecía ser una vergüenza ser homosexual y ahora resulta casi bochornoso ser un tío. Para encontrar alguien que triunfe en la prensa rosa, en el espectáculo, en las presentaciones de tv, parece condición indispensable ser homosexual y tampoco creo yo que deban ser así las cosas. Si es un buen profesional, qué carajo le importa nadie su sexo…Lo que me jode es que sea un mediocre y triunfe exclusivamente por su condición sexual.
Eso es lo que me está preocupando de la aparición de Carla Antonelli, una ¿actriz? ex prostituta que el próximo mayo va a convertirse en la primera diputada transexual de la historia de España. Yo vuelvo a decir lo mismo: si vale, qué importa nadie que sea o deje de ser. Mi pregunta, mi duda, mi indignación puede llegar si se comprueba que su preparación para ostentar el cargo es nula y que precisamente que la fiche Tomás Gómez –el candidato del PSOE a la comunidad de Madrid- puede ser una estratagema, una táctica, una estrategia de puro marketing para arrastrar votos de homosexuales, transexuales, marginados, frustrados y acomplejados. Esto ya no me parece bien.
La condición sexual siendo vital para la persona, no puede ni debe condicionar en absoluto su vida por mor de una sociedad intolerante, pero tampoco esta sociedad puede, ni debe apoyar iniciativas simplemente “porque si”, porque mola, porque queda bien, porque es progre y porque la izquierda es así.
Eso me niego a aceptarlo. Si esta tía vale, bienvenida a la política. Seguro que va a aportar algo positivo después de su dura experiencia. Pero si se trata de un simple putón callejero del que va a aprovecharse una determinada formación política me parece vomitivo. No la persona, sino la intención.