domingo, 6 de febrero de 2011

EL CABRONAZO QUE APLAUDE

Será por deformación profesional, o por la vocación que tengo desde pequeño, pero he de reconocer que soy un animal televisivo y que me paso las horas frente al televisor. Me lo trago todo y por eso puedo permitirme el lujo de hablar. Como siempre, lo que hago es dar mi opinión y no necesariamente ha de compartirse. Y en mi condición de consumidor compulsivo de la caja tonta, me informo, me divierto, me cabreo, me indigno, me río y lloro.
El caso que trato hoy no se si es en los que rio o en los que lloro. ¿Habéis visto alguna vez el programa “El juego de tu vida”?...Es verdaderamente asombroso.
Para los que no sabéis de lo que hablo os cuento que se trata de un programa en el que claramente la gente vende su intimidad por dinero. Pero eso, que desgraciadamente no es el único caso, se complica cuando en ocasiones el concursante se va sin puñetero euro y después de haber hecho pública su vida con todo lujo de detalles.
Hay casos que son espeluznantes y escalofriantes. El concursante en cuestión se somete primero a la llamada máquina de la verdad y responde a doscientas preguntas de diversa índole. Eso no se ve en el programa. Luego, ya en plató, el mismo concursante tiene que responder a una serie de preguntas. Concretamente veintiuna si quiere llevarse cien mil euros. Pocos llegan a esa cantidad y la mayoría se va sin un duro antes de llegar al final. En otros casos se plantan cuando tienen ganados tres mil, o cinco mil o diez mil euros…Pero esta es un poco por encima la dinámica del concurso. Lo sorprendente es el tipo de preguntas, para responder solamente si o no, y con la presencia de tres invitados que son directamente afectados por las que van a ser respuestas del citado concursante. En ocasiones una de estas invitadas es una señora mayor que a la pobre le han encasquetado ponerse en una televisión sin comerlo ni beberlo, con cara de pocos amigos y tragándose el pedazo de sapo de oír que su hijo es homosexual, o un cocainómano, o un ladrón… Y peor todavía,…encima la pobre señora tiene que aplaudir. Que no pasa nada por serlo, ni se trata de nada malo, ni es una vergüenza confesarlo. Lo jodido es que te lo digan por sorpresa y en la tele…
Otros casos son más sangrantes, pues se confiesan en público todo tipo de atrocidades, robos, adicciones, drogadicciones, variantes sexuales aparentemente impensables,… Pero donde me quedo patidifuso del todo es cuando la gente reconoce poner cuernos y lo hace sin pudor para pillar algo de pasta, o en su defecto, nada de nada.
Un día me tragué el programa y observé escondiéndome entre los cojines del sofá que una mujer dijo que le daba asco su marido y el fulano estaba allí entre los tres invitados. El tipo se medio sonreía como sintiéndose cómplice del piropo y por supuesto, aplaudió a su esposa por tan logrado reconocimiento. Y como broche de oro, otra de las señoras concursantes, ni corta ni perezosa, dijo ponerle los cuernos a su marido y el muy cabronazo empezó a aplaudir porque eso suponía trincar cinco mil euros. Al final, la individua no se llevó un solo euro y toda España se enteró que el cornudo de su esposo ovacionaba con pasión las repetidas zorrerías de su infiel cónyuge. Y es que eso de que el cabrón es el último en enterarse no siempre es verdad, pues en este programa, se entera a la par que todo “quisque” y con el aliciente añadido que hay que tocarle las palmas a la causante de tan deshonrosa situación. Hay gente “pa tó”, pero digo yo que debiera tener un límite, o va a resultar que por mor del dinero va a valer todo, incluso la más humillante de las cabronadas.