Películas, chistes, humillaciones,…Mucho juego dio esta frase en España hace algunas décadas. Eran momentos difíciles para nuestro país que no acababa de levantar cabeza tras una dura postguerra. Coger la maletita de cuadros y subirse a un tren con destino a Alemania, se convirtió en la salvación de muchas familias españolas que no encontraban aquí el sustento.
Pero felizmente aquella etapa se terminó. Hoy, los españoles que se marchan a trabajar fuera, en su inmensa mayoría, es de manera caprichosa y voluntaria. Unos por alimentar su espíritu aventurero, otros por la curiosidad de acomodarse a otras culturas y otros porque no pueden resistirse a una tentadora oferta de trabajo. Se dan también otros casos donde la casualidad juega un importante papel, pues alguien se marcha a hacer turismo, conoce en ese otro país al amor de su vida y se casa para rehacer su vida allende nuestras fronteras.
Pero lo menos divertido de toda esta historia es que ahora la frase: “Vente a Alemania Pepe” vuelva a ser noticia, por la llamada de aquel país a nuestros jóvenes en pleno siglo XXI. Esto es de risa, o mejor dicho de llanto. Vergüenza debiera darle a un gobierno que le llamen a su gente porque ha sido incapaz de estar a la altura de una crisis que afectó desde su llegada, tanto a unos como a otros. Distinto sería que en Alemania no hubiesen sido afectados por esta situación. No es el caso. Les llegó la crisis como a todo el mundo, pero primero la vieron venir, luego la reconocieron y después se pusieron manos a la obra, con seriedad y responsabilidad para salir de ella cuanto antes. Aquí no se vio venir, no se reconoció y luego no se supieron poner soluciones. Al final, en Alemania siguen siendo serios y respetados y en España seguimos siendo el hazme reír de Europa.
Todo el mundo reconoce que esta nueva generación de jóvenes es la mejor preparada de nuestra historia y paradójicamente, se ponen en la cola para largarse de aquí cuanto antes y empezar una nueva vida en Alemania que es donde le ofrecen unos contratos de trabajo dignos en base a su preparación. El otro día también vi otra enorme cola de jóvenes para trabajar en “Eurodisney”. No serán unos grandes sueldos, pero se les exige idiomas y alguna preparación académica que –digo yo- será seguro bastante más que las cuatro reglas. Total, que entre los más preparados que se nos van a Alemania y los menos preparados que se nos van a París, aquí entonces nos quedaremos con los que lo único que lideran son “las botellonas” y con los que nos llegan desde la gran puñeta para hacer bandas de delincuentes. Los buenos,…los mejores…a ganarse la vida por ahí.
Recuerdo que en mi etapa de concejal sugerí que se aprendiese alemán como previsión futura. Algunos me tomaron a broma y aunque mi pretensión era para quedarse en España atendiendo a turistas de aquel país al final va a resultar que hace falta saber alemán pero para atenderlos allí.
Recuerdo que en mi etapa de concejal sugerí que se aprendiese alemán como previsión futura. Algunos me tomaron a broma y aunque mi pretensión era para quedarse en España atendiendo a turistas de aquel país al final va a resultar que hace falta saber alemán pero para atenderlos allí.
Y es que los números cantan. En Alemania el paro juvenil alcanza el 8% y en España más del 40%...Pero claro, con un grotesco gobierno cuya más brillante propuesta es la de “colocar” de ministra a la nada respetable Pajín y arruinar aún más a nuestros empresarios hosteleros con absurdas e inoportunas decisiones, como la nueva ley anti-tabaco, qué otra cosa podemos esperar.
Tristemente habrá que recurrir de nuevo a los cómicos para que vuelvan a recrearse en el cine con una España gris y desilusionada, con maletitas de cuadros y con chistes desagradables bajo el título de “Vente a Alemania Pepe”.