martes, 1 de febrero de 2011

SI CLEOPATRA SALIESE DEL SARCÓFAGO

En ocasiones he tenido la tentación de plantearme visitar Egipto. Me lo ha impedido fundamentalmente el asunto de las comidas, pues después de mis experiencias en Israel, en Túnez y en Marruecos, la verdad es que es un tema que me descoloca y termina por no compensarme. Es cambiar hambre por monumentalidad y aunque es verdad que se trata solo de unos días, internet y la televisión me han mostrado cuanta información he demandado de cada lugar del mundo que me gustaría visitar y que como “la pela es la pela”, tengo que recurrir al resignado conformismo de: “a mamarla, por tieso” y quedarme en mi casa soñando que estoy de viaje.
Pero no cabe duda que por mucha tele y mucho internet, los atardeceres en el crucero por el Nilo no pueden ser retransmitidos con la intensidad de vivirlos “in situ”. Esa magia de tratar a la historia de tu a tu, frente a la monstruosidad de la esfinge de Gizeh, la tumba de Tutankamon, el sepulcro de Nefertiti y mucho más las pirámides con su espectáculo nocturno de luz y color, no puede entenderse de ninguna manera a través de la tecnología por avanzada que esta sea. Están los olores, el cielo, el aire, la temperatura, los sonidos, el paladar, la mirada de su gente,…
Egipto cuentan que es otra cosa. Y es de esos lugares privilegiados que uno no debiera morirse sin visitar, se coma mejor o peor y huela como huela, sea como sea. Egipto es la historia viva, es el arte, es la cultura con mayúsculas. Y hoy, tristemente, una olla hirviendo en un conflicto que nadie es capaz de concretar su fundamento con verdadera solvencia.
La tiranía del dictador Hosni Mubarak pasa de los treinta años y eso no conforta a ningún pueblo por noble que sea.  Pero no caigamos en la lectura simplista del asunto y creamos que esta revolución popular obedece al criterio de unos cuantos que se pusieron de acuerdo en un bar. En los países donde el control de la libertad es estricto y santo y seña de un gobierno, no se permite que pasen estas cosas ni que el asunto se vaya de las manos. ¿Qué pasa entonces?.¿De dónde sale esta revuelta?. Todo apunta a un movimiento estudiado por la única alternativa posible al gobierno de Mubarak que no es otro que el de los islamistas. Ellos si tiene en Egipto una estructura suficientemente consolidada como para convertirse en opción de gobierno.
Por eso hay que tener cuidado con las lecturas simples. Es como aquello de mirar el árbol y no ver el bosque que hay detrás. Repudio las dictaduras y las imposiciones. Rechazo de pleno que alguien con una pistola me diga lo que tengo que hacer y como tengo que pensar. Pero ojo, no sea que quien me libre de tal angustia sea peor que el anterior. Miedo me da pensar que el islam sigua adocenando a criaturas y a pueblos enteros escudados en creencias religiosas que al fin y al cabo todos vemos como terminan siendo movimientos de una violencia feroz y sin escrúpulos.
Una concentración en el centro de El Cairo en la que se esperaba en torno al millón de personas no se organiza de la noche a la mañana. Y es más, el ejército no ha puesto impedimentos dejando así a su gran jefe con el culo al aire.
Ojalá el pueblo egipcio encuentre una vía de solución pacífica a sus legítimas demandas, pero ojalá también que no sea a costa de litros de sangre inocente como pasa siempre. Egipto ha sido siempre un destino cultural y una ventana a la historia. Luego una opción turística de primera magnitud y ahora es una lástima que sea un nido de conflictos que arruinen aún más al país y de camino, nos arruinen a todos privándonos de su hermosura natural, primero y adquirida con el tiempo, después.
La pobre Cleopatra, si saliese del sarcófago y viese como está el patio se iba “pa” dentro otra vez, pero del tirón…