domingo, 2 de enero de 2011

LAS LUCES EN LAS CRISIS

Dicen que los tiempos de crisis han de servirnos para reflexionar y cambiar nuestras conductas. Tal vez nos hemos acostumbrado a vivir dentro de una película que como tal, era pura ficción con apariencia de realidad. En el cine te provocan pánico las películas de terror, si están bien hechas. Las de risa, te hacen pasar un rato divertido, las comedias románticas son capaces de sacarte las lágrimas más escondidas y las de violencia te generan agresividad. La vida real también y sobre todo en estos años anteriores. El que más y el que menos se creyó promotor inmobiliario, constructor y tratante de fincas cual nuevo magnate del ladrillo. Y vengan cochazos, y segundas viviendas, y viajes sin escatimar, y etc. etc….No había límites.
Trasladándonos a la política en España y sobre todo en lo que se refiere a política local, hemos sido testigos de verdaderas barbaridades. Se confundió la buena gestión municipal con el despilfarro, con engordar las plantillas, con arruinar a pequeños proveedores y a considerar el Ayuntamiento un cortijo privado donde “colocar” a la familia y disfrutar de impensables e inmerecidos privilegios. Llega la crisis y todo el castillo de naipes empieza a debilitarse hasta el punto de caerse entero al suelo. Y mientras algunas ciudades siguen siendo víctimas de sus gobernantes que a toda costa quieren renovar en mayo sus cargos aunque sea al altísimo precio del suma y sigue, otros se lo toman en serio y levantan el pié del acelerador. ¡¡Quietorrr!!, que diría el gran Chiquito de la Calzada, es lo que han dicho algunos cuando han visto de cerca la boca del lobo con sus afilados colmillos. Ejemplos muchos, pero voy a hablar de tres casos que por sentido de la proximidad vivo a diario.  Cádiz, Jerez y El Puerto de Santa María. Lo de Cádiz es capítulo aparte, pues su Alcaldesa Teófila Martínez es referente de muchas cosas y entre ellas, la de saber gestionar, la de pagar a todo el mundo, la de cumplir sus promesas, la de dejarse la piel en el trabajo diario y la de convertirse en una política cercana, sin “carguitis” y sin acarrear escándalos de ningún tipo. Jerez, por el contrario, cuenta con una Alcaldesa, Pilar Sánchez, más que cuestionada, no ya por los ciudadanos que ven como su ciudad va a menos a pasos agigantados, sino por sus propios compañeros de partido que andan divididos entre quienes la quieren mantener y quienes no. Y luego está El Puerto de Santa María, cuyo Alcalde Enrique Moresco trata de salir adelante aún soportando los desplantes de la Junta que no ayuda en absoluto a su progreso, como en tantas otras ciudades que gobierna el Partido Popular. Pero este Alcalde, a escasos meses de las elecciones se permite la valentía de hacer pública la difícil decisión de no contratar iluminación especial por la Navidad debido a la crisis. Una postura incómoda, impopular y sometida evidentemente a una respuesta por parte de la ciudadanía y en especial del comercio local, del más absoluto rechazo. Este tipo de decisiones llevan a unos a tacharlo de osado, de idiota y de inconsecuente. Pero otro sector lo tilda de honesto, de coherente, de serio y de responsable. Al final, hubo luces y porque parece ser que los propios comerciantes hicieron el esfuerzo que no podía el Ayuntamiento, pero no es esa la cuestión de fondo. El Ayuntamiento de El Puerto de Santa María ha sido reconocido como el Ayuntamiento de España número uno en transparencia y eso significa que sus cuentas no tienen secretos ni tapujos. Que no hay nada que esconder y que las luces, en tiempos de crisis, más que para alumbrar sirven para engordar la ruina y maltrecha economía de muchos Ayuntamientos que siguen viviendo dentro de la ficción y de una película que ni es de risa, ni de guerra, ni de vaqueros, ni romántica, sino de verdadero y puro terror terrorífico en la casa del horror horroroso. Yo, lo siento por las empresas de iluminación, pero aplaudo la medida de Moresco porque cuando no hay, los esfuerzos deben volcarse en alumbrar las vidas de la gente que lo pasa mal y no las calles. Y en cuanto a los comerciantes ubicados en el centro de las ciudades, sufren los envites de los grandes centros comerciales y su pelea debe basarse en la atención personal, en su oferta, en su servicio mucho más delicado y en su relación calidad-precio. Las luces en las crisis son puro decorado.